viernes, 31 de octubre de 2014

HALLOWEEN

Menuda noche de Halloween hemos pasado. Yo que siempre he pasado de toda esta parafernalia por su tufillo yanqui. Enhorabuena a todos los paisanos de Marmolejo por el montaje de una casa del terror con todos los ingredientes necesarios como para salir de allí, cuanto menos, sudando, porque ya sabéis que aquí hemos acuñado dos palabras nuevas, si es que me gusta que el lenguaje se multiplique a pesar de la RAE y sus prohibiciones. Esta noche era más bien San Juan-loween, por aquello de que octubre de 2014 será recordado por su infinidad de noches semitropicales, con temperaturas superiores a 20 grados, en esto que también llamamos veroño...
La casa del terror estaba llena de seres sin cabeza, cuchillos que iban y venían, niña del exorcista (todo un mito para mí), vampiros que te esperaban en los rincones de una casa que parecía no tener fin, un insoportable olor a algo indescriptible, y gritos, muchos gritos, que me han hecho recapacitar y saber que aún no ha llegado el momento en que yo esté totalmente loco.
Si quieres otro tipo de emoción que dé miedo, puedes hacerlo dándote una vuelta por la cárcel de Soto del Real, donde podrás toparte con media cúpula del partido político que ahora gobierna España (se lo cuento a los que no son de aquí, porque los que somos de aquí, nos lo sabemos de memoria). O inténtalo yendo a ese lugar donde murieron todas aquellas personas en la vía del tren. Créetelo. Tu coche se sitúa en punto muerto en mitad de las vías, y una trupe de muertos vivientes, vendrán a empujarlo para que salgas de ellas,
ANTES DE QUE LLEGUE EL TREN
pero no es que venga hoy yo a contarte historias de miedo. Sólo me ha despertado curiosidad (y cariño) el hecho de que mis canciones para Halloween (http://javierbarbagarzon.blogspot.com.es/2013/10/20-canciones-para-celebrar-halloween.html ) hayan vuelto a verse y resulta que en un año, se han bajado del tren del terror algunos personajes como Miley, y ya tiene sustituta, y esta vez de las buenas. No, no me refiero a la terrorífica posibilidad de que te encuentres a Enrique Iglesias, acompañado de Juan Magán y Yandel, y que te cuente aquello de que quiere bailar contigo toda la vida (NOOOOOO), a modo de purgatorio, no. Que ya sabes tú que él necesita poca paja para entrar en el realismo mágico de sopetón (llegó la noche, hay un efecto, el mundo se detiene) y ya.
 
                                
No. La cantante por excelencia para Halloween es ella: Lorde, que recientemente ha escrito un libro (pocas hojas) sobre Halloween. ¿A que a ella sí le pega? Pues claro que sí, ella no necesita que sea 31 de octubre para dar miedo...
 
                        
Y bueno, aprovecho para dejarte algunos apuntes más acerca de Halloween:
- Los irlandeses no iluminaban calabazas, es decir, sus Jack O'Lantern eran nabos. Aún no me cabe en la cabeza qué hacían los irlandeses con los nabos. Y luego dicen que el tamaño no importa...
- Lo del "truco o trato" no empezó a decirse en Estados Unidos, sino en Canadá, en 1927. De hecho, un desfile de Halloween  en Nueva York en 1948 rezaba "Los niños americanos no piden limosna". Ayyy, puritanismo made in America.
- ¿Y por qué la calabaza de Halloween se llama Jack O'Lantern? algo así como el Jack de la antorcha. Dice la leyenda que hubo en Irlanda un Jack que pensaba que había burlado al diablo. Pero el diablo fue quien tuvo su última palabra, y lo condenó a recorrer el mundo con ascuas en su cabeza.
Así que ten cuidado con quién te encuentras esta noche, porque... si te portas mal, no podrás disfrutar de los éxitos que están por venir. Ésta es mi apuesta para los próximos meses.
                                      
      
Proveniente de Suecia, segundo epicentro musical del mundo, Tove.Lo, ha debutado a lo grande con su álbum "Queen of the clouds". Habits, también conocida como "Stay high" es una canción electropop en la que la cantante se sincera y deja atrás una de esas relaciones que te dejan hech@ polvo. Hay dolor, sexo y drogas. Pero sobre todo buena música.       
 
                               
                          

viernes, 24 de octubre de 2014

DANGEROUS: David Guetta feat. Sam Martin

Pero qué buena es esta canción. No sé si quedarme con el ritmo trepidante que me recuerda a las luces que se acercan cuando manejas un coche por la noche. No sé si es ese tono ochentero. No sé si porque a pesar de que el country está de moda, todavía se pueden hacer cosas diferentes. No sé si es por el ritmo de peli de acción que la acompaña desde el principio hasta el final. No sé si es porque el día en que una canción del francés no sea un éxito, algo habrá cambiado en nuestra forma de entender la música. Estoy esperando al videoclip oficial (igual espero el de Gigantes, de Ruth Lorenzo), pero me basta con este ritmo espacial, y esa letra que bien representa el lyric vídeo: me dirijo a ti para que me digas qué hay, porque todo lo demás que ves es impaciencia. Me dirijo a ti para que no sólo te quites la ropa sino también la piel y así poder saber tus intenciones, el tiempo que pretendes regalarme, y las promesas que de verdad vas a cumplir.
Fíjate cómo dominan los imperativos en la canción. El yo "poético", para seguir con esta jerga discotequera, digamos que... está desatado!!!
Tú, tú me haces descender. Me haces girar. (efecto lavadora)
Me tienes totalmente alerta.
No me hagas un sonido, háblame.
Déjame ver dentro de tu mente.
No sé que estás pensando, sugar (la generación zeta ya no dice baby, ahora dice sugar)
Simplemente tengo esa sensación,
escucho las sirenas que suenan,
se encienden las luces rojas,
no puedo volver atrás ya,
sujétate fuerte,
no sé adónde nos llevan las luces,
joder, hay algo peligroso en la noche,
y nada nos va a parar a ninguno de los dos,
baby, esto se pone serio,
PELIGROSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Esto sí que es lanzarse al vacío. O caerse en una espiral descendente. Esto es dejarse llevar. Y claro: encontré la razón definitiva por la que me encanta esta canción: la voz de Sam Martin.

                              


X  e Y se conocieron cuando parecía que el abecedario conversacional estaba a punto de llegar al abismo. X rondaba los cincuenta y había tenido una vida que si se comparara a un encefalograma, claramente sería plano. Su perfil en E-dating pasaba los días en soledad, no sólo porque fuera muy exigente en lo que buscaba, sino porque aquel portal de citas era para hombres y mujeres de acción. Tan sólo un administrador robotizado le escribía un mensaje cada sábado noche para pedirle que añadiera alguna hazaña hecha en su vida , para ver si así conseguía un guiño.
 
                                    

"Y" no esperaba nada del portal. Recién divorciada de manera pacífica, aún no entendía ni el porqué ni el hasta cuándo de aquella situación que la había llevado a la soledad. A veces se repetía, con ingenuidad, que su ex pronto volvería, que aquella era un error, y que a base de repetir cien veces aquello de me cuesta tanto olvidarte, él volvería.
X mira el perfil de Y. Hay algo en su sonrisa que lo enamora. Pero el abismo está cerca. El abecedario parece haber llegado a su fin, y con él sus esperanzas de encontrar el amor verdadero. Un guiño. No hay respuesta. Es porque Y nunca mira esa página. Si hasta ha olvidado su contraseña.
X de repente sale de su oficina. Los rumores de que van a vender la empresa lo dejan sin aliento. X ve a Y. Fuera de la pantalla del ordenador.
- Hola, ¿gustas?
- No, gracias. No soporto el café de esa máquina.
- Yo tampoco. (estúpido)
- ¿Llevas mucho tiempo aquí?
- Diez años.
- Uff, dos días. 
- Iván. Un placer. ¿Ester?
- Sí, ¿cómo lo sabías?
- La, la, la, plaquita...
- Sólo hay una E.
- ¿Eva? ¿Ester? ¿Esmeralda?
- Ahhh (estúpida)
Con el miedo a ser despedidos, con el miedo a que el abecedario se acabara, comenzaron los paseos, el almuerzo compartido, la incertidumbre, la interrupción del teléfono, perdón, es mi ex, sí, mi ex, quiere saber de mi... mi hijo. Ah, sí, tu hijo, me gustaría conocerlo. Sí, claro, sí, si a mi ex no le importa, (idiota). Tiene ocho años. Colecciona sellos de todos los países. ¿Con ocho años? Interesante...
Señor Iván García. Debido a los cambios que estamos llevando a cabo en la empresa, y con el fin de poder conservar su trabajo, le sugerimos que se integre en el grupo de trabajo que la nueva empresa va a llevar a cabo en Irlanda.
- ¿Irlanda? Vaya.
- Volveré, claro.
Y así llegaron las palabras no pronunciadas. Las promesas no prometidas. El amor no levantado.
- ¿Me llamarás?
- Sí, claro.
Pero ver la Z tan de cerca, impedía a X y a Y el impulso. El movimiento.
X se subió al avión que lo llevaría a Irlanda. Sintió el miedo que muchos sienten al sentirse tan chiquitos en la tierra. Aguantó como pudo noventa días de lluvia, y ochenta y nueve de humillaciones laborales. Noventa y uno de frustraciones por sus dificultades con el inglés. Y sesenta y cinco minutos que lo hicieron correr como Forrest Gump hacia la casa de Ester cuando supo que su trabajo sólo había durado quince días. A su hijo le traía sellos de un coleccionista que conoció en Dublín (70 euros). A ella sólo palabras (0 euros): las que calló durante noventa días.
Un hombre abre la puerta de la casa de Ester.
- Hola.
- Hola. Soy Iván. Iván García. Un compañero del trabajo de Ester.
El hombre lo examina de pies a cabeza.
- Espere un momento. Creo que está hablando por teléfono. Ya vuelvo.
Iván observa al hombre adentrarse en el pasillo. Y escucha.
- ¡Cariño! Aquí hay un señor del trabajo. Pregunta por ti.
Iván pierde las palabras que traía. Deposita los sellos en el buzón. Y se marcha, observando el abecedario desde la mismísima zeta. Qué seria se había puesto la cosa. Qué peligroso fue no agarrarse a las palabras. Dejar las cosas sin atar. Dejarse llevar por otras luces. Descender por la espiral equivocada.

                                                         (Pop Gun Cover)
                      
 

domingo, 19 de octubre de 2014

LAS MEJORES CANCIONES DE 2014 (del 100 al 69)

Ya sabes que el otoño en este blog es la época de recolección de frutos. Y que el 16 de diciembre conoceremos cuál es la canción elegida por vosotros como la "mejor" de 2014. Sé que el método puede ser injusto, pero mi alma de sociólogo fue la que me llevó a iniciar este blog. La canción más visitada a lo largo del año, se llevaría el premio a la mejor canción. Y así va a seguir siendo, de momento.

                                     

Hubo un momento en que pensé que 2014 no nos regalaría los temazos que sí dejó 2013 (entre ellos el Impossible de James Arthur, los éxitos de Avicii, o los de Imagine Dragons, o el descubrimiento de voces y letras tan fantásticos como los de los mexicanos Jesse y Joy, o los islandeses Of Monsters and Men). Pero todo llega. Las buenas canciones aparecen cuando menos te lo esperas, y a veces van poniendo banda sonora a historias paralelas, y otras muchas, suponen una válvula de escape a los acontecimientos. Porque, pensándolo bien... 2014 ha traído demasiados fantasmas: con Ucrania como excusa, el gigante ruso se pone de nuevo en posición de guerra fría, lo de Palestina es crónico y desesperante; nace un estado islámico que de repente nos puede parecer lejano y otras veces se nos puede meter en las entrañas de las ciudades, y seguimos demostrando cuán hipócrita es el ser humano cuando nos hemos aterrorizado por el ébola sólo en el momento en que éste ha entrado en el primer mundo. Y bien. ¿Hay reflejo en la música popular de todo esto? No, rotundamente no.
La música ha seguido por sus meandros de despreocupación, sólo mostrando algunos comportamientos sociales de esta generación zeta que sueña con irse al otro mundo habiendo dejado una huella en la memoria de los otros, por sucio o deforme que ésta sea. Musicalmente, como decía, los éxitos han sido muchos, aunque quizás de menor calado, con una tendencia al country tanto en Europa como en América, a la que tanto productores como DJs, se han tenido que adaptar.
En cuanto a España, mandan unos pocos: es triste decirle, pero así es. Muy pocos grupos nuevos tienen oportunidades. Y las emisoras nacionales siempre destacan a Bisbal, Alborán, Malú, Melendi, y algún afortunado más que no digo que no me gusten, pero se les da pocas oportunidades a nuevas voces que renueven y enriquezcan el panorama de la música que llamaremos "light". Ahora comprendo que lo mismo ocurre en cine y en literatura, pero eso ya es otra historia...
La historia de hoy y estos meses consiste en dejarte la lista de las 100 mejores canciones de 2014. Allá vamos:
100- Humanos a Marte, Chayanne. Por muy lejos que esté del número 1, puedes colocártela como una de las más alegres del año. La sonrisa de Chayanne siempre es contagiosa, y se transmite desde el oído hasta muy dentro. Enhorabuena.
                                        
99- Wings, Birdy. Aunque alguna vez yo mismo he mostrado mi inapetencia hacia esta canción, las alas de esta británica le han servido para mostrarle al mundo que ya llevaba varios éxitos en la mochila y que algunos no conocíamos, como el de People help the people, que en España sólo se ha hecho popular gracias al anuncio de una serie. ¿Cuál es la ratio de cantantes por habitantes en el Reino Unido????
 
                          
98- Instant Crush, Daft Punk y Julián Casablancas. Es asombroso el cambio de resultados si los franceses del casco cambian a Pharrell Williams por Casablancas. Su videoclip incendiario terminó también con el boom de uno de los discos más vendidos en los últimos años. En el blog, a pesar de la hoguera, de la tragedia, y del soldado de plomo reviviendo su historia otra vez, el éxito fue peor  que discreto. Para mí en cambio, supone ser una de las más emblemáticas del año. Porque no hay nada más vital que un enamoramiento repentino.
 
 
97- You're Mine, Mariah Carey. Que la diva vuelva a conseguir la fórmula del éxito que la llevó a ser muchas veces reina de la Billboard y de cualquier lista, parece ser ya una cuestión de quimeras. De todas formas, siempre nos quedará el recuerdo, y a ella su legión de seguidores que se comprarán cualquier cosa, como ésta. 
 
96- Show das Poderosas, Anitta. Aunque muchos lo piensen, ser sexy, saberlo, y mostrarlo, no siempre es garantía de éxito absoluto, aunque sí puede ser ayuda para ser reina durante unos días. Y aquí tienes la prueba.
 
                            
   95- Timber, Pitbull y Kesha. A todos los que me habéis leído al completo, os resultará familiar mi incondicional y casi injustificada antipatía por Pitbull y sus canciones. Lo que no se le puede negar es su mérito por ser el que más canciones produce por hora. Son ya casi incontables los éxitos ganados o fingidos que este hombre ha cosechado con el favor de la industria musical, y con el favor de otros artistas, que no dudan en cantar con él. Sí que me gustó el dúo que formó el año pasado junto con Christina Aguilera (no todo el monte iba a ser desierto, claro). Así que para que no vuelva a aparecer en esta lista, le concederemos el honor de que ocupe tres puestos. Primero este disparate junto a Kesha (no encuentro el símbolo del dólar) en el que se vestía de ranchero. Primer tercio del año.
 
    
94- We are one, Pitbull y Jennifer López. Luego esta canción para el mundial (que todavía muchos tratamos de olvidar, excepto Casillas) en la que se vistió de no sé qué. Segundo tercio del año.
 
 
 
 93- Fireball, Pitbull y John Ryan. Para esta última parte del año. Ésta es quizás la mejor, y si ya has tenido suficiente puede que te pierdas su vergonzosa letra de ese desconocido "Como yo le doy", o su colaboración con Enrique Iglesias.  
 
                            
 
   
92- Marilyn Monroe, Pharrell Williams.  Homenajear a un mito del siglo XX, estar en la cresta de la ola, y lanzar una canción tras Happy no es siempre sinónimo de éxito absoluto. A Pharrell Williams le va  a pesar mucho la mochila de estar tan feliz
 
                           
 
  91- In your eyes, Inna y Yandel. No es Kylie, (sólo) es Inna. Presiento que seguirá dando de qué hablar, y te anuncio que aún queda su (Coca-) Cola.
   
                               
                               
   90- Not a bad thing, Justin Timberlake. Ya conoces el gusto del chico que va de malote pero es un buenazo por las canciones largas, y cómo no, por sus videoclips aún mas largos. En su día la llamé docu-canción, una reflexión sobre qué es el amor. (A su edad :)...
 
                              
       
  89- Beating Heart, Ellie Goulding. Ayudada por la película Divergent, a la que ofrece banda sonora, Ellie Goulding ha llegado al pop para quedarse. De momento, ésta es su máxima posición para este año
                                
  
   88- Am I wrong, Nico y Vinz. Muchos pensarán que sí, que estoy equivocado por darle a esta canción un puesto tan bajo. Pero es que África es mucho más que un escenario del que acordarse para cuando quieres ser exótico. 
              
                                
                                 
   
87- Shake it off, Taylor Swift. La mujer del año, la mujer mejor vestida, la mujer más influyente del año, la de las mejores canciones, nooo, la de las mejores canciones no!!
 
                                                                  
 
 86- Mmm Yeah, Austin Mahone y Pitbull. Lo siento: no he cumplido mi promesa, pero es que haciendo cuentas, descubrí que esta canción sí fue muy buscada en primavera porque sin duda despierta mucha alegría. Muchas veces no es la técnica. Lo que de verdad funciona es qué sensaciones nos deja. Y este sensual mmm yeah no deja indiferente.
 
                             
 
85- Stupid Little Things, Anastacia. Pero qué fuerza tiene Anastacia en este su sexto álbum de estudio que lo dice todo: Resurrection. Lo de Stupid Little Things es para que no te enfades si el orden de las elegidas no te está gustando.
 
                               
 
A mí no del todo. Por eso te anuncio que a partir de 2015, y para resultar menos pesado, el blog se limitará a presentar mis canciones favoritas con su correspondiente historia. Pero lo de este 2014 ya es un compromiso, así que te espero por aquí para que sigamos descubriendo cuál es la mejor canción del año. Besitos.
 
84- Can't Remember to forget you, Shakira y Rihanna. No sólo era el retorno de Shakira a los escenarios tras dos años de silencio. También parecía su vuelta al rock después de su peligroso acercamiento al reguetón. A Rihanna la adora, así que sólo faltaba que se juntaran, y el resultado... ¿olvidable? Sí, quizás justo lo contrario a lo que afirma la canción.
 
                                
 
    
83- The Monster, Eminem y Rihanna. Así que Rihanna, cuyo Unapolologetic aún sigue dando sus últimos coletazos (tres años ya), puede ser tan buena colaboradora y amiga, que se atreve a hacer de doctora particular de Eminem en esta versión de la esquizofrénica leyenda de que los genios en ocasiones oyen voces. O simplemente puedes mirarlo como un intento fallido de igualar un mito: Love the way you lie. 
 
                                  
      
 
82- Trumpets, Jason Derulo. Otro que puede presumir de disco es Derulo. Ha exprimido sus Tatooes hasta sus últimas consecuencias y siempre sin camiseta. Sus canciones al final siempre han proporcionado al oído una agradable sensación que merodea, según días, entre el erotismo y el buen humor. Y es que quién no ha querido escuchar eso de que le escribieron una canción mientras la miraban. No me extraña que las trompetas sigan sonando... And the trumpets, they go:
 
                             
 
  
  81- If I lose Myself, One Republic y Alesso. Otro trabajo que no se queda atrás es el de One Republic. Porque contar estrellas, afirmar que el amor se acaba no es suficiente, nos plantearon a mitad del año algo que siempre puede pasar: ¿qué será de ti si me pierdo?
         
                                  
  Porque... detente un momento. ¿Has pensado ya para qué me necesitas? ¿Cambiaría en algo tu vida si mañana yo no estuviera? ¿Acaso dejarías de hacer lo mismo que haces cada día?
 
A otros, en cambio, tu desaparición les supuso la instauración del gobierno de los muertos. ¿Te acuerdas? Se quedaron los espejos en huelga indefinida, la ciudad celebrando el día de las tragedias, las esperanzas condenadas a pena de muerte, extraños portando el diablo en los gestos, los asesinos matando a los recuerdos, los ladrones robando almas, tú yéndote con la mirada en el suelo, y yo en el suelo, el único sitio que me acoge cuando me asola la tragedia. Por eso y por mucho más, ésta es una de mis favoritas de 2014: una canción de Chayanne que un buen día de invierno Franco de Vita decidió versionar junto a Carlos Rivera, nuestro mexicano favorito (con permiso de Alejandro Fernández), no sólo por su sudadera amarilla, sino por su gran parecido con nuestro ¿querido? Raúl cuando se quita la barba de vez en cuando. Todo un placer escucharlos...
 
80- Y tú te vas, Franco de Vita y Carlos Rivera.
 
                      
 
                        
 
79- Love runs out, One Republic. Pero es cierto, o son ciertas varias de las afirmaciones ya dichas antes: que Native es un álbum de lujo, y que en esta montaña rusa, a veces el amor se acaba, y es peor cuando sólo ocurre desde una parte.
 
                    
   
Por cierto. Seguiremos en nuestro empeño por buscarle los vocablos que al español le faltan. Ya sabes... una realidad que no tiene significante. Por ejemplo, esa sensación de vacío, amarga, cuando uno se desenamora. No hablo del desamor, sino de la sensación que produce. ¿Tiene su correspondiente palabra? No en español, pero sí en ruso: RAZLIUBIT, that bittersweet feeling of falling out of love...
 
78- Puppeteer, Auryn. Algunos se preguntan porque una boy band española no canta en español, pero es que cantar en español no va con una boy band, aunque tampoco les pega enseñar los calzoncillos en la sobremesa y con Toñi Moreno. En fin, la vida, que es una avenida circense.
 
                              
    
77- Deshazte de mí, Malú. Son muchos años ya conociendo a esta Malú desgarrada y desenamorada. Pero sé de buena tinta que muchos y muchas nunca se cansarán de ella, aunque les pidiera lo mismo que dice la canción. 
 
                         
 
 
76- Partition, Beyoncé. Siendo ella, poco más se puede dar: sensualidad, erotismo, unas líneas en francés, ya que es ésta la lengua del amor... Y una de mis historias favoritas: EL POETA IDEALISTA ... Ni se puede pedir ni dar más.
 
                           
 
 75- Adrenalina, Wisin, Ricky Martin y Jennifer Lopez. No podía faltar en la lista una canción que aspiraba a bombazo y que quizás fue lanzado antes de tiempo, o sin objetivo, o descoordinadamente, quién sabe.
 
                              
 
74- Don't, Ed Sheeran. Vender tantos discos como la hace él, en donde lo hace, el Reino Unido, donde la competencia es atroz, y en plena era digital, es todo un mérito.
 
                        
 
 
73- Gigantes, Ruth Lorenzo. Y sí: todavía hay hueco en el Reino Unido para cantantes españoles, y sin embargo, en su patria aún no es profeta. Este Gigantes es todo un homenaje a aquella frase de Charles Bukowski que no repito porque no quiero abusar...
 
                           
   
72- Wiggle, Jason Derulo y Snoop Dogg. Nunca el culo de una chica había dado para tanta canción. Me pregunto qué hará Jason cuando se le acaben los tattoos, y pretenda seguir hablando de sexo. Aun así, el secreto de su éxito no está en el tema elegido, sino en la mezcla de pop y hip hop actual. 
 
                        
 
71- Cola song, Inna y J.Balvin.  Inna: nunca se había visto tanto estereotipo junto, pero si tú lo dices te creeremos.
 
                          
 
    
70- Waves, Mr. Probz y Robin Schulz. Si éste fuera un concurso de elegancia (a secas), este temazo del verano se llevaría el premio. La canción más elegante del año, nos dejó con ganas de más, y con un sentimiento de pena por ese náufrago del siglo XXI.
 
                        
    
69- A sky full of stars, Coldplay. Y ésta habría sido la segunda en elegancia, y una de las más radiadas (cuando no saben qué poner). Para los que critican lo nuevo de Coldplay: esto es Coldplay en esencia. Y para Sonsoles, que sigue fascinada con Chris Martin y sus posibilidades sexuales: el puesto sólo ha sido casual. Te lo prometo ;)
 
                                      
 
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

RESTART??



Los últimos días en el hospital fueron un gozo para Lourdes. Además de que empezaron a permitir que Raúl la visitara una hora al día, se encariñó con sus compañeros de habitación, como ella decía, pues aunque les separaba una puerta corredera que de noche era de obligado cumplimiento cerrarla, de día, después del aseo, los tres pedían descorrer para empezar a contarse sus charlas. La dosis de amistad establecida entre los tres fue una inyección que mejoró los tres estados de ánimo tan deprimidos antes.
Lourdes, que desde que empezó su relación con Raúl había olvidado muchas cosas de sí misma, recordó su faceta de Celestina, y no tardó en darse cuenta de la atracción que Manu y Alberto tenían el uno sobre el otro, a pesar de la diferencia de edad entre ambos. De noche, se tapaba la cara con las sábanas, y al escuchar cómo se descorría la segunda puerta, los imaginaba juntos en aquella cama estrecha, incluso fantaseaba con que una enfermera entrase y ella misma, heroína donde las haya, la entretendría para que Manu tuviera tiempo de volver a su cama y hacerse ambos los dormidos. Pero las cosas no fueron del todo así, aunque se parecieran a lo que ocurría en la mente de Lourdes.
La imparable necesidad de sexo, que es amor, de Manu lo llevan a los pies de la cama de Alberto, que lo recibe cogiéndole de la mano, y al primero, esto le parece sublime. Manu le habla de sí mismo: de cómo en casa lo descubrieron con un primo, de la vergüenza, del castigo, de cuando lo llevaron a un exorcista para sacarle el diablo que según su padre tenía dentro. Alberto le habla de su relación con Luis, de que después ha tenido problemas de salud. Manu escucha sus frases entrecortadas. La narración de Alberto es espesa, larga, y pausada. A veces se queda callado en mitad de una frase, y al rato pregunta por dónde iba. Manu se asusta un poco, pero olvida el miedo al pasarle las manos por el pecho. ¿Y todavía lo quieres? - le pregunta Manu, esperando que Alberto diga no, que desde que llegó a esa habitación de hospital ya sólo piensa en él - Alberto se queda callado durante casi un minuto. Después, reacciona torpemente y pregunta: ¿A quién? - A Luis. ¿Por qué? Y la conversación se hace un nudo por alguna razón física y no psicológica que Manu no alcanza a comprender. Pero a él casi no le importa el accidente verbal, y baja las manos desde su pecho hasta la cintura, buscando ardientemente la virilidad de Alberto, que reacciona con gentileza y le aparta la mano, le promete que tendrán tiempo para eso, y lo estrecha entre sus brazos, hasta que consigue dormir la inconformidad de Manu.
Al día siguiente, Lourdes, acompañada de Raúl, se despide de ambos. Se abrazan y se prometen una cena cuando los tres estén curados. El médico llama a Alberto y le hace un retrato exacto de su estado médico. Nada que él no supiera ya. Prueba de inmunotransferencia para VIH positiva. Un TAC de su cerebro. Toxoplasmosis. Los habitantes de su sangre le carcomen el cerebro. Ésa es la razón de sus frases sin acabar, de sus silencios, del vacío que lo paraliza de vez en cuando. Alberto se muestra firme ante el doctor, a pesar de que está a punto de derrumbarse. Piensa en Manu, en su derecho a ser feliz. Piensa en los que le hablaron en el más allá, y se pregunta si lo castigarán aún más.
Alberto reúne fuerza y memoria para contarle todo a Manu. Un día están ya fuera del hospital. Las cosas pasan y eso le otorga a la posible felicidad un grado de realización. Van  a casa de Lourdes a cenar. Vuelven  a despedirse de ella y caminan juntos. Le presenta la que será su casa, y Alberto de repente es consciente de que quien habita en su corazón también vive gratis en su casa. Es la segunda vez que le pasa. Alberto se cuida de tomar muchas precauciones con Manu. Nunca se perdonaría si lo contagiara. Manu en cambio a veces quiere ser descuidado, poseído por la irracionalidad de la pasión. Alberto lo para a veces por protegerlo y a veces porque el vacío lo invade.
De noche, cuando Alberto le anuncia la hora de irse a la cama, Manu obedece, hasta que un día no muy lejano Manu se excusa con que aún no tiene sueño, y pasan horas hasta que éste viene a acompañarlo en sus sueños. De día, las horas en casa empiezan a hacerse lentas de nuevo. Manu se pasa el día fuera, buscando ese trabajo que nunca llega. Alberto espera con mucha más paciencia que la que practicó con Luis. Sabe que el día en que Manu encuentre trabajo, se quedará solo otra vez, y tendrá que comprenderlo, esta vez sí, que esta vez no habrá barritos de elefante, y que cuando se vaya, tendrá que empezar a pensar sólo en él, y en convivir con los habitantes de su sangre. Manu, se autoconvence Alberto para no odiarlo, es demasiado joven para esa batalla.
Nueve de la mañana. Manu no ha dormido en casa. Alberto mira el teléfono y duda en llamarlo. La historia ha seguido el guion que Alberto imaginaba. Se dirige al salón y se percata de que el peluche, herencia del bambino expulsado de sus orígenes, tampoco está en casa. Ni la poca ropa que tenía. Alberto se lanza al sofá porque se siente mareado, y habla solo, imaginando que Luis está frente a él. Te he dicho que no vuelvas más por aquí. Que me dejes volver a empezar.

 

sábado, 18 de octubre de 2014

PEOPLE HELP THE PEOPLE

El vacío se le ha instalado a ALBERTO en el epicentro de su cuerpo. Tras unos meses de dolor y de ausencia de Luis, se ha entregado por fin a quien le ha parecido guardar semejanzas con el que fuera su pareja. El resultado ha sido pésimo. Nació el dolor y se ahogó el orgasmo. Salió corriendo de la escena del primer crimen de sí mismo. Desde que le dieron aquella noticia, nunca pudo disfrutar del sexo como lo hacía antes. En realidad, sabía que nunca disfrutaría como sí antaño lo hacía con Luis. Pero los nuevos habitantes de su sangre le hablan al oído. Le recuerdan cada día que llegará la destrucción, el horror, el horror. Cuando se desprende de ellos, adormilándolos, es cuando empieza la batalla en la calle. Viste sus pupilas de sexo y en los labios se coloca un cartel de se anuncia, disponible, desesperadamente barato, porque antes de morir quisiera reencontrarse con Luis, o mejorarlo, endiosar a alguien como endiosó a Luis, y sentir que la vida sí que tenía un sentido, por absurdo que pareciera.
Pero lo han dañado. Ciertamente lo han dañado. Si te vendes tan barato, puede que tu nuevo dueño irrespete las normas básicas de tu casa. Alberto no quiere punzadas sin flores. Alberto no quiere arrodillarse sin escuchar primero  un Padrenuestro de amor que justifique tan profana veneración. Ni siquiera ha habido palabras. Se ha dejado embestir por una lanza sin rostro, y el dolor le ha cruzado hasta el estómago. Nadie ha respondido a sus gritos ahogados "para, para, para, por favor", y al forcejear para emprender su huida hacia delante, la lanza sin rostro le ha apretado con fuerza el cuello hasta obligarlo a darse de bruces con el barro que la tormenta de anoche dejó en el descampado.
Cuando pasa a revisión en el hospital, como cada lunes, los habitantes de las sangres, se vuelven tozudos, pesados, y demasiado impertinentes. Esta mañana de lunes, por motivos que desconoce, el caos ha vestido al hospital de vergüenza y desorden. El doctor Rojo ha ordenado el ingreso de Alberto. Pero debe esperar en la UCI hasta que algún celador lo suba a planta. Sentado en una silla de ruedas, ha escuchado el desenlace de una historia ajena que ha hecho propia, gracias al grado de maldad de los habitantes de su sangre. Una mujer de unos 50 no ha resistido a su reciente carga vírica, y la muerte ha sorprendido, por apresurada y descarada, a ella misma y los muchos familiares que la acompañaban. Han desalojado la sala mientras Alberto permanecía casi agazapado a la cortina. Nadie se ha percatado de su presencia, y ha contemplado la escena como en preparación a la suya propia. El horror. Sustrae la morfina abandonada en la mesita auxiliar de la mujer sorprendida por la muerte. Se levanta de la silla, y alcanza a coger la ropa que cuelga de una sola percha. Al incorporarse, repasa en voz alta la cantidad de medicamentos que hay en el armario de esa improvisada y olvidada sala de espera. Suero salino, nolotil, catéteres, paracetamol, barbitúricos. Ahí están.

 Se estira para alcanzarlos y el desgarro de su trasero le recuerda que debe hacer una buena combinación de opiáceos y barbitúricos. Se dirige a los servicios, y los mezcla, abriendo la boca bajo el grifo del agua que sabe a rayos. Se desvanecen los chirridos de las sillas de ruedas, de las camillas. Se esfuman los llantos, los gritos y los dolores de las tragedias ajenas que antes de la invasión de su sangre le hacían sentir egoístamente afortunado. Desaparecen las manchas y los desconchados y las paredes del hospital parecen recién pintadas. Se esfuma el olor a vómito, el olor a sangre, el olor a inyección, el olor dolor, el olor a mierda, el olor a purgatorio. Se vacían las camas. Se callan los habitantes de su sangre. Alguien dentro de él le recrimina por lo que acaba de hacer y él responde que avanzar era imposible, que lo siente, de verdad que lo siente. Los de aquel lado parecen enfadados. - Sabes que lo que acabas de hacer está prohibido, que ningún motivo lo justifica.  - Pero, ¿vosotros sabéis cuántas cosas me han pasado? - Ninguna de ellas es motivo para venirte a este lado. - ¿Y qué va a ser de mí ahora? (ríen) - Volverás a tu sitio, y te castigaremos por lo que has hecho cuando creamos conveniente.
...
Vuelven a llenarse las camas de enfermos. Alberto no puede ver porque hay algo pegado a su párpado. Renace el dolor, esta vez con forma de catéter y sonda. Un tubo de plástico metido por el cuello le impide decir las primeras palabras que ha pensado. Luis, ¿dónde estás? Las enfermeras advierten la respiración autónoma de Alberto. Es hora de extubar. Alguien le retira el apósito adhesivo de los párpados, y al volver a este lado, vuelven los chirridos, los llantos, el olor a purgatorio, y las manchas de la pared.
...
El espacio de tiempo calmado que surge entre el clímax y la resurrección nunca ofrece demasiados pensamientos. El tiempo se estira lento y amable, acarreado por narcóticos bondadosos.
- Ahora sí que te vas a planta.
- ¿A siquiatría?
- Sí, tendremos que arreglar tu cabecita dura, primero.
Habitación 521. Mira. A ese lado tienes a Lourdes, una chica fantástica que pronto se va a ir. Y ahí tienes a Manu. Os vais a llevar genial los tres.