lunes, 13 de junio de 2016

DON'T YOU NEED SOMEBODY: RedOne, Enrique Iglesias, R City, Shaggy y Serayah

En esta canción se resumen mis conceptos favoritos de canción del verano: un productor, cuya autoría no es suficiente como para acordarnos de quién es la canción; varios cantantes, apenas distinguibles como para decir es de ¿Enrique Iglesias? Un vídeo refrescante en el que cada uno puede ir a buscar a su propio ídolo (y quejarse porque Cristiano Ronaldo y JLo son los que más veces aparecen) y por supuesto, un ritmo pegadizo y fácilmente tarareado por las multitudes. 
Pero todo esto tiene nombre, claro. Hablamos del productor RedOne, que ha trabajado con Jennifer Lopez, Lady Gaga, o Pitbull, y que tenía ganas de hacer algo él mismo justo a las puertas del verano. 
RedOne vive en esa línea borrosa entre el mundo del fútbol y la música (famoseo) y de hecho es amigo de gran parte de la plantilla del Real Madrid, equipo para el que produjo y creó su nueva canción. Es de origen marroquí pero se trasladó a Suecia, desde donde salen las mejores producciones europeas, y hace unos meses empezó a llamar a todos sus colegas para que colaboraran en esta especie de crisol musical y de celebridades para que se entienda que al final, la vida es puro espectáculo. He aquí, por orden alfabético, la lista de famosetes incluidos en el vídeo:
Akon, Alex Sparrow, Ali B, Aseel, Bibi, Cristiano Ronaldo, Dave y Kaya Stewart, Dr Simon Ourian, French Montana, Howie Mandel, James Rodríguez, Jay McGuinness, Aliona Vilani, Jean-Claude Van Damme, Jennifer Lopez, John Maman, Just Jurred, Kaitlin Bristowe, Karina Bazan, Kevin McHale, Kristina Bazan, Maitre Gimms, Max Schneider, Ozil, Mila Jocovic, David Luiz, Matuidi, Momo, Brainwash, Hilton, Josh Norman, RCity, Rafa Nadal, Randy Jackson, él mismo, Ryan Secret, Sereyah, Shaggy, Simobb, Tal, Thanh Buil y The Band Perry.
La canción en sí es una oferta de amor secreto entre un hombre y una mujer interpretada indistintamente por chicas y chicos, y que a Enrique Iglesias le viene como anillo al dedo, eso de ser el amante furtivo, el que siempre se declara mejor amante que el marido que no sabe nada del asunto. 
SALUTE
SALUDOS
IT'S RED ONE
ES RED ONE
IT'S MR LOVER, YEAH,
ES EL SEÑOR AMOR, SÍ, 
ENRIQUE AND BABY SERAYAH,
WIDE AWAKE, WAKE, WAKE TILL 6A.M.
MUY DESPIERTOS, DESPIERTOS HASTA LAS SEIS,
TIME TO WORK
HASTA LA HORA DE IR A TRABAJAR,
LET ME MAKE, MAKE, MAKE, YOU COME AGAIN,
DEJA QUE TE HAGA, QUE TE HAGA, QUE TE HAGA VOLVER DE NUEVO,
DON'T YA
NO VAYAS A...
KEEP IT HUSH, DON'T TELL NOONE,
PERO, MANTENLO EN SECRETO, SHH, NO SE LO DIGAS A NADIE,
GOT ENOUGH, ENOUGH, ENOUGH TO TURN YOU ON
TENGO SUFICIENTE, SUFICIENTE, PARA ENAMORARTE,
BABY JUST KEEP IT OUR LITTLE SECRET
CARIÑO, MANTENLO COMO NUESTRO PEQUEÑO SECRETO,
WHAT THEY DON'T KNOW WON'T DO THEM NO HARM
LO QUE NO CONOCEN NO LES HARÁ DAÑO
WE CAN DO MOUTH TO MOUTH WITH NO SPEAKING
PODEMOS HACER QUE (HABLEN DE NOSOTROS) SIN DECIR NADA
MOUTH TO MOUTH es boca a boca, por lo que podría tener doble sentido, el segundo de ellos, el sexual.
WE CAN SEE EYE TO EYE IN THE DARK
PODEMOS VER FRENTE A FRENTE EN LA OSCURIDAD
OH, OH, OH, DON'T YOU NEED SOMEBODY,
OH, OH, OH, ¿NO NECESITAS A ALGUIEN?,
BABY, I WANNA, I WANNA KNOW,
CARIÑO, YO QUIERO, YO QUIERO SABER,
TO KEEP YOU UP ALL NIGHT
TENERTE DESPIERTA TODA LA NOCHE,
BABY, I'M AT YOUR, I'M AT YOU DOOR,
BABY, ESTOY EN, EN TU PUERTA,
...metáfora de que está esperando su respuesta...
DON'T YOU NEED SOMEBODY
WHEN I KNOCK, WHEN I KNOCK OPEN UP
CUANDO LLAMO, CUANDO LLAMO PARA QUE ABRAS DEL TODO,
YOUR LOVE CAN LET ME IN
TU AMOR PODRÁ DEJARME ENTRAR,
TALK TO THEM SERAYAH!!!!!
HÁBLALES SERAYAH!!!!
y el turno es de Serayah...
Waited long, long, long to get your call
esperé bastante, bastante, bastante hasta que me llamaste
(And don't you need somebody around there)
y no necesitas a nadie de por aquí
You're alone-lone-lone you want me now
ahora que estás solo solo solo me buscas
(I'm mister long night, stretch out the night)
soy el señor noche larga, el que estira la noche
I'mma run, run, run a red, red light
voy a ponerte, ponerte, ponerte, la luz roja
¿esto es un no????????????
(I'm mister gonna love you up all night)
soy el señor voy a quererte hasta el final de la noche
¿esto es un sí????????????????????
Then take it slow, slow, slow with you all night
(Talk to me)
así que tómatelo con calma, hazlo despacito, despacito, despacito,
BABY JUST KEEP IT OUR LITTLE SECRET

CARIÑO, MANTENLO COMO NUESTRO PEQUEÑO SECRETO,
WHAT THEY DON'T KNOW WON'T DO THEM NO HARM
LO QUE NO CONOCEN NO LES HARÁ DAÑO
WE CAN DO MOUTH TO MOUTH WITH NO SPEAKING
PODEMOS HACER QUE (HABLEN DE NOSOTROS) SIN DECIR NADA
WE CAN SEE EYE TO EYE IN THE DARK
PODEMOS VER FRENTE A FRENTE EN LA OSCURIDAD
OH, OH, OH, DON'T YOU NEED SOMEBODY,
OH, OH, OH, ¿NO NECESITAS A ALGUIEN?,
BABY, I WANNA, I WANNA KNOW,
CARIÑO, YO QUIERO, YO QUIERO SABER,
TO KEEP YOU UP ALL NIGHT
TENERTE DESPIERTA TODA LA NOCHE,
BABY, I'M AT YOUR, I'M AT YOU DOOR,
BABY, ESTOY EN, EN TU PUERTA,
...metáfora de que está esperando su respuesta...
DON'T YOU NEED SOMEBODY
WHEN I KNOCK, WHEN I KNOCK OPEN UP
CUANDO LLAMO, CUANDO LLAMO PARA QUE ABRAS DEL TODO,
YOUR LOVE CAN LET ME IN
TU AMOR PODRÁ DEJARME ENTRAR,
Shaggy:
Mister lover, lover, love you straight through the night
Señor amante, voy a amarte toda toda la noche
Girl me have to grip you I'll squeeze you tight
chica, tengo que agarrarte fuerte, apretarte muy duro,
Cause I promise if you let me go I'm gon' do you right
porque prometo que si me dejas entrar, lo voy a hacer muy bien,
If you let me in I won't let you out my sight
si me dejas entrar, yo no me alejaré jamás de tu vista,
You're sweeter than a honeycomb
eres más dulce que un panal de abejas,
Girl I wanna be the man to take you home
chica, quiero ser el hombre que te lleve a casa
I will listen, tell me anything that you like
voy a escucharte, cuéntame todo lo que quieras,
Hope you keep your body running 'til the daylight
espero que aún tengas tu cuerpo sobre el mío cuando llegue el sol...
...estribillo...

                   

domingo, 12 de junio de 2016

CÉSAR

Ave Caesar, morituri te salutant. Así deberíamos haberte saludado cuando hacías tus breves apariciones en el balcón, cuando todos los demás sudábamos sin darnos cuenta de tan hipnóticos los juegos de la infancia, mientras tú te asomabas entre cortina y cortina como la mismísima Virgen María que dijiste ver pocos días antes de marcharte, porque no soportabas la luz del sol y siempre te asomabas a eso de las siete de la tarde cuando todavía quedaba luz pero no sol, y nos mirabas con cierta envidia como los dioses privados de normalidad miran a los humanos. Y sin embargo, nosotros, no te alzábamos el brazo, sólo te señalábamos, amigo mío, para llamarte Drácula, vampiro, Draculín, con tus dientes tan afuera y tu piel pálida y asustada de la química.
Ave Caesar, morituri te salutant. Eras capaz de desconcentrarnos por segundos de nuestro juego, bote-bote, pégale una patada a la botella vacía de lejía cinco litros y sal corriendo a esconderte, como si no hubiera un mañana, es un asunto de vida o muerte que no adivinen tu secreto lugar. Si no lo hacen y encima eres capaz de salir de tu escondite y volver a patear el bote, serás un héroe momentáneo, de esos que te coronan la infancia inolvidable. Yo siempre salía corriendo a buscar un escondite cercano al de Rubén, por aquello del contacto ilegítimo y morboso, sin hacerle demasiada sombra, no fuera que tomara represalias contra mí, pequeño matón de dedos ásperos. Debería haber guardado todas mis fuentes de idolatría para César, los que van a morir te saludan. Porque tú no me querías Rubén, ni me ibas a querer nunca. Te convertiste en un quinqui que arrastraba vileza en su sombra, pero nadie te conocía por dentro, Rubén, por eso yo te seguí amando y odiando a partes iguales y en secreto, por eso si lograba darle una patada al bote sin que tú me vieras, lo hacía suavito, por miedo y amor a ti, porque tu mano violenta podría aterrizar en mi nuca y yo confundiría el dolor con la electricidad de mi estómago al que no te viniste a vivir. 
Por qué siempre te escondías tan lejos y tan inalcanzable, Rubén, por qué te ibas tan lejos y sin remordimientos, dejándome sin tu aliento de cigarrillo ni tus labios sandía, por qué nunca pude confiar en ti del todo, por qué siempre te temía y te deseaba en los pasillos vacíos, en las noches sin ojos, cuando me aprisionabas el cuerpo para pegarme y me crecían mariposas y monstruos al unísono, cuando me escupías porque no sabías besarme, cuando me insultabas porque se te olvidaba mi nombre, cuando me pegabas porque no sabías acariciarme, cuando me llamabas loca y todos sus sinónimos, me estabas recitando versos alejandrinos del revés, canciones de Madonna o de Los Pecos con el rewind enloquecido. 
Pero eras tú el que me daba infancia, eras tú el que me apartaba de fiestas de purpurina secretas y a cambio me dabas carreras, escondites, goles, fantasía colectiva y mucha adrenalina esparcida. Todo eso te lo debo, Rubén, aunque no me amaras. Te debo también haber mirado el mundo desde el mundo de las gallinas picotazos, de esas crueles que se dedican a unirse al grupo para apalear a la más débil, y rezuma crueldad por todas las plumas, porque sabe que mientras ella no sea la apaleada, la vida continúa. Por eso dije hace mucho, que la infancia, en mi caso, ni fue el tiempo más feliz de mi vida, ni tampoco la etapa de la que me sienta más orgulloso. 
                                       

Y por eso también quiero pedirte perdón, a ti, César, morituri te salutant, a ti que nos mirabas con la frialdad de tu vida de escondites entre cortina y cortina, como la Virgen cuando se estaba peinando, y nadie te alabó tus momentos de saludos al pueblo, oh, mi emperador, tan sólo se escuchaba, eh, mira el draculín, ya se ha asomado al balcón, como todas las noches, Drácula, Draculín, te vamos a lanzar ajos. Desde lejos, la señora Petra nos regañaba y nos decía, dejad al pobre César, dejadlo en paz que está enfermo y por eso no va a la escuela. 
- ¿Es cierto Mari? - quise preguntarle a mi hermana mayor.
- Lo es. A mí me da una lástima. Dicen que sólo le relaja comer caracoles y darse baños calientes, así se olvida de la fiebre. 
- ¿Y por qué ha venido al pueblo?
- Porque su madre está sola y tiene que trabajar, por eso se pasa el día con la abuela. 
- ¿Y por qué está calvo?
- Se acabó niño, no preguntes más. 
Y al día siguiente César volvió a dejarse ver a la misma hora, y Rubén lo recibió con un drácula y el ademán de tirarle una piedra. Le pedí a Rubén que no le dijera nada, que el chico estaba enfermo. Rubén dedos ásperos se sintió ofendido por mi reprimenda y lo retó a bajar, venga, baja, desde ahí miras con mucha chulería, pero no te atreves a mirarme a la cara aquí en la calle. César desapareció y nosotros nos dispusimos a jugar al escondite. Yo me la quedaría, Rubén me decía, reloj, reloj, con qué dedito te he dado yo, y a sabiendas de que había utilizado su meñique derecho, fallaba en cada una de mis respuestas para poder acariciarle todos todos sus diez dedos piedra de mechero. Pero César apareció con su cabeza desnuda, sus ojos desprotegidos de cejas, sus pupilas clavadas en Rubén, ven aquí, vas a saber lo que es bueno. Rubén lo miró sonriendo pero con el miedo dibujado en sus labios sandía, porque nadie, ninguno de los chicos nos esperábamos que Drácula saliera a la calle. 
- ¿Qué me has dicho?
- Eh, tío, ¿de qué hablas?
- ¿Me has dicho que no me atrevía a bajar?
- Vale, tío, ahora ya puedes subir. Todavía hay sol y tengo un ajo en el bolsillo.
César le regala una bofetada en la cara a Rubén, cuya sonrisa ya se ha desdibujado prácticamente pero la intenta mantener a flote como signo de que a él nadie le perturba. Qué idiota eras, Rubén, pero cómo te quería. 
- Repítelo ahora si te atreves.
Rubén sigue contenido. César vuelve a repetir bofetada y termina con la paciencia de Rubén que finalmente se abalanza y lo atrapa entre sus piernas como a mí me atrapó en su día en mitad de la plaza. Yo permanezco en silencio. Y recuerdo ahora que los que callaron fueron cómplices de la violencia. César se defiende con uñas y dientes, más dientes que uñas, hasta que llega la Mari y se lo quita de encima con sus consabidos aspavientos, por qué le pegáis, por qué le pegáis, Manu, ahora mismo te vas a la casa, ahora mismo, pero ninguno de los aspavientos de la Mari podrá distraernos del foco de atención, tu boca, César, tu pobre boca roja y sangrando, desdentada en la lucha por salvar tu imperio de dignidad frente a los bárbaros, todas las extensiones de tu territorio desdibujándose en pérdida de dientes débiles, y yo sólo alcancé a protestar que fuiste tú César quien empezó la pelea, pero a ti poco te importaba mi opinión, tan sólo tu dignidad, ni siquiera tus dos dientes largos perdidos en la camiseta de Rubén, que yo mismo busqué para devolvértelos, al César lo que es del César, y los cogí con mis manos y te los puse en las tuyas, y te recomendé dejarlos debajo de tu almohada para que el ratoncito Pérez quizás te trajera una nueva médula, y una sangre nueva, César, lo siento tío, menos mal que la Mari te llevó aquel día al bar del parque a comer caracoles, y os hicisteis muy amigos, y vi a la Mari llorar por ti cuando nadie la miraba, y también a Lucía, y a Ana, sus ojos verdes tornándose color de luto anticipado, y a Julia, e incluso a mamá, y yo también quise llorar pero yo sólo me veía capaz de llorar por Rubén, y les contaste a ellas que el ratoncito Pérez no apareció pero sí la Virgen María, con un vestido blanco y expresándose en una lengua que no se parecía en nada al español, pero que tú igualmente la entendías, y te anunció que pronto te irías, pero que no tenías que tener miedo, César, lo siento tío, pero mira que a la tarde siguiente Rubén y yo esperamos a que aparecieras, con un balón de reglamento en la mano, comprado por mí pero con el empeño de ambos que es lo que importa, y cuando nos miraste, Rubén te dijo: ey, chaval, esto por lo de los dientes, y te lanzó el balón que tú atrapaste con manos firmes. 
Avete vos (que les vaya bien) respondiste, y desapareciste detrás de las cortinas. Perdónanos César, donde quiera que estés, perdónanos a mí y a todos mis compañeros. 

De La vida de Manu.     


                    

sábado, 11 de junio de 2016

DUELES

Dicen que debo dejar de ser tan susceptible. Que debo dejar de ser tan malpensada. Que al final todos opinarán que este papel de víctima lo utilizo a mi antojo. Sé que nadie lo dice, pero lo leo en sus gestos, lo oigo en sus silencios, lo huelo en cómo desvían las miradas cuando lanzo suspiros. Lo sé. Sé que todos lo piensan: la culpa es tuya por ser una puta. El caso es que a mí me encanta ser este concepto de ellos de puta. Sé también que si naciera otra vez, me gustaría sentirme así de puta y doliente. Vivir así: con las heridas abiertas o abriéndose cada vez que yo lo decidiera o me lo decidieran. Volvería a querer a Laura de la misma manera que la quise desde que supe que la llevaba dentro contra todo pronóstico. Volvería a quererte a ti, y querer a todos los demás pero nunca tanto como a ti. Volvería a no creer en médicos ni pronósticos. Volvería a amar a todo lo que amé antes, cuanto más efímero más amado. Como cuando me enamoré de mi trompa de falopio, a tenor de lo llorado cuando estando ya casi anestesiada el médico se asomó a mis ojos a contarme que me la iba a quitar. Antes de aquel día no le había concedido ni un solo segundo de mi pensamiento. Luego desperté, ya sin trompa a la que amar, y el mismo médico asomado de nuevo a mi campo de visión, me anunció que si más adelante quería tener Lauras tendría que meterme de nuevo en el quirófano. Me callé porque odio honrar a los muertos y me fui a casa cuándo y cómo pude. 
Allí mi novio me dio tres días de tregua. Siempre fue muy original y creativo con todas sus promesas de muerte por puta. Cambiaba sus maneras de recitármelas en cada fin de semana, en cada celebración, en cada reunión familiar. Como no podía callarme, empecé a escribir poesías sobre puertas destrozadas y platos hechos añicos en el suelo como si fueran metáforas. Todo para no asustar a mi madre que siempre me leía. Cuando las metáforas se ahogaron por exceso de sangre, me largué de aquella casa. El mismo día que me enteré de que llevaba a Laura en el vientre. Sin haber vuelto al quirófano. Me aferré a unos cuantos pares de células para seguir respirando. Me mudé de ciudad y cambié varias veces de versiones para no dar pena nunca. Ni tampoco para ser puta. Amaba a Laura pero no era suficiente. Por eso y por otros motivos me enamoré siete u ocho veces más. Hasta que tú llegaste. 
Hoy hace ya un mes que me dueles, hace ya un mes que te marchaste, que me abandonaste como ropa vieja, con la misma facilidad que se abandona a las putas, pero prometo no mencionar más mi supuesto victimismo. Pero hoy he tenido la sensación de que volvías a destrozarme mis recuerdos, los mejores, los que tenía guardados en ese cajón donde nadie viene a abrir. He recordado aquella noche de hace varios meses, cuando ya tenías planeado dejarme, y yo te acariciaba la espalda, como entregada a una especie de gratitud que me hacía flotar en esos sitios donde no se ve nada. Ni la verdad. Y ahora sé que tú casi no dormías, porque seguro estabas planeando dejarme, o quizás estabas pensando en ella, y yo seguía flotando aunque al día siguiente no tuviera monedas para pagar el alquiler. 
                                   

Me has dejado sin ganas de acostarme porque sé que no querré levantarme. Que seguro que mi mamá me llamará a contarme todas las metáforas buenas de mis hermanos, y yo no querré cogerle el teléfono, ni tampoco mirar por la ventana a comprobar cómo se escapa otro día de junio tan hermoso, que cualquier día me va a dar algo y mi Laura se va a quedar sola, y luego esperaré a que se me pase, que nada vale la pena tanto dolor, que me prometeré no dar lugar a otra noche de tanto infierno, que sí, que anoche lloré mucho, porque me quería ir a otra noche, a otra ciudad, a otra historia y a otro nombre. 
                         

LAS CANCIONES DEL VERANO 2016

Ya era hora de actualizar nuestra playlist con algunas de las canciones que más van a sonar este verano, y que no quería que dejaran de pasearse por entre las mejores canciones.
                                            

 Como lo que se lleva es la canción cantada a dúo (hombre-mujer), te dejo una de mis apuestas para los próximos meses, una reconciliación necesitada-implorada por ambas partes, que seguro se consuma a ritmo de la sensualidad de la canción entre el chico de la ceja  partida y la novia eterna. WE DON'T TALK ANY MORE. 
Aunque de Selena Gomez puedes disfrutar acompañada o a solas, pues este KILL EM WITH KINDNESS ya está arrasando en Youtube entre los fans que apenas pueden creerse que ya vaya a cumplir 24!!
Luego está Pitbull, todo un clásico, que no tiene suficiente con meterse en la megafonía justo cuando tiene que sonar solemnemente un himno, y Enrique (Iglesias, claro) que sabe que lo de los pies no será suficiente para aguantar el tipo todo el verano, y de repente empiezan a viralizar este MESSING AROUND que, reconozcámoslo, suena bien para una noche de verano épica, y hasta para el amanecer siguiente. 

                      
Este verano 2016, de momento, tiene nombre de mujer, al menos en España perdón, Italia, y se llama... SOFÍA. Escenario La Habana. 


Si quieres un ritmo igual de alegre, pero más tradicional, con viaje de vuelta al vallenato, tienes LA BICICLETA, que Shakira, que dice gustarle igual Barranquilla y Barcelona, grabó entre embarazo y embarazo. 


Seguro que a estas alturas ya conoces el "altercado" que JBalvin y Alejandro Sanz tuvieron en la voz, cuando el español acusó al reguetonero de ni siquiera... cantar. Bien, no sé si canta, baila, hace música, repetida o no, pero al menos entretiene, que de eso se trata, y a quien no le guste, que no la escuche, que además creo que se equivocó de género en el título, pues la boba debe de ser la guapa de turno, que no se daba cuenta de que el feo y el "guapo" eran los mismos... BOBO.


Lo de Maluma es la caña. Se mete en el mundo cheerleader y demás tópicos made in america para demostrar su chulería latina. El futuro suegro policía debería parecerse más a Donald Trump. Una pena que todo sea un cúmulo inacabable de estereotipos. 


Pero a pesar (o gracias quizás a) de todos los intentos, el rey de esta primera parte del verano, es David Guetta, porque nos guste o no, el fútbol sigue siendo un deporte global que une más de lo que desune, y porque en su videoclip ha sabido reflejar esa Francia diversa, que pueden herirla en todo el corazón, pero que siempre sabrá salir adelante. THIS ONE'S FOR YOU. 


Pero quién dijo que el verano estaba reñido con el romanticismo. Para nada. Si no, mira a los chicos requetebuen-rollo, sobre los cuales Juan Magán declaró eran su grupo español favorito, y el resultado fue un relanzamiento de este PEQUEÑA. Para dedicársela a quién quieras. 

continuará...

miércoles, 8 de junio de 2016

TU SUERTE

¡Hola! Hoy vengo a presentaros a Ana, uno de los personajes de mi libro. En la contraportada (creo) es descrita como el arquetipo de la mujer soñada. En realidad hay muchas Anas, pero todas representan lo mismo: lo inalcanzable. La de la foto no es Ana, obviamente. Es Emma Stone, pero cojo prestada su foto para hacernos una idea del físico de todas las Anas perseguidas. La de este relato, en cambio, tiene el pelo rubio, por lo que las posibilidades de que se llame Ana se reducen bastante...
                                    

TU SUERTE

2:30 p.m. Aún te queda una hora para volver a la oficina. Sigues sentado en el banco menos visible del parque. Ya te has comido el sándwich de atún con maíz y juras no volver a hacer experimentos de cocina para dummies. Te terminas el zumo prebiótico que no sabes si sabe a jarabe o rayos muertos, y te enciendes un cigarrillo para ponerle la guinda, culminar la sensación de qué mal sienta la vida un lunes otoño mediodía. 
Pero qué diablos hace esa mujer tan extraordinariamente bella en el banco de al lado. Si no tuviera esa melena tan rubia, diría que se parece a, a, Ana. Es muy alta y curvilínea, puedes ver sus redondeces a través de las transparencias de su vestido. Te está mirando y sonriendo y tú no te lo puedes creer. 
Sientes cómo se te sube la sangre a la cabeza. Es espectacular, huele a mañana de verano, con la piel blanca como si el sol nunca hubiera querido poner uno de sus rayos encima de su dermis. Te resulta excesivamente atractiva, pero más allá de su atractivo hay algo que te perturba aún más, el libro que está leyendo, cómo le aplauden las pestañas al leer. Piensas que podría ser esa antología de poesía en que tú participaste con una escueta poesía en la que precisamente anticipabas, como una catáfora verbal o un buen presagio, que una mujer guapa sentada en el parque levantaría la cabeza y te sonreiría al leerte. Por fin alcanzas a ver de qué libro se trata y por supuesto no te está leyendo a ti. Lee a Carlos Ruiz Zafón. No lo has leído. Ahora bien, puedes goglear en tu móvil y avanzar hacia la fase de postureo. 
Para qué, vuelves a rendirte, una mujer tan sensual como ella, nunca se fijaría en un hombre como tú. Reconoce que no eres gran cosa: un oficinista aburrido que trabaja de nueve a dos y de tres y media a cinco, que se hace sándwiches de atún con maíz porque no le apetece comer en el restaurante con sus compañeros de oficina. Alguien como tú, taimado por los grises de una casi in-existencia insípida no tiene nada que hacer con una chica como ella. Ella es extraordinaria, tú sólo una vez, una única y maldita vez, te saliste de los límites de lo normal al publicar una poesía que nadie lee sobre una chica que te lee en el parque y al reconocerte te mira y sonríe. 
Piensas que no tienes posibilidades. No crees tener el valor de girarte un momento y decirle ¡hola! ¿qué tal? ¿qué lees? Si sólo de pensarlo ya te están sudando las manos y hasta te entra el recurrente tic nervioso en el ojo. Tic, tac, se va acercando la hora de volver al trabajo. 
Y entonces ella se levanta del banco, y como un pajarillo que tiene claro adónde vuela, posa sus ojos verdes en los tuyos, pero tú miras hacia otro lado como si a tu techo le faltaran nidos. Al no encontrar destinatario, las pupilas de la muchacha de ojos verdes, apuntan hacia el horizonte de este lunes mediodía, incluso podría decirse que hay un poso de tristeza nacido de tu mirada esquiva, pero no te hagas ilusiones, seguro que ella está pensando en otra cosa. Qué ibas a hacer tú con una chica tan verana, siendo tú tan otoño lunes mediodía. Le miras esas pestañas abanicos como si fueran a mordisquear el mundo en un abrir y cerrar de esperanzas, y de repente deseas acercar tu cara a la suya, pero dibujas una montaña entre su cuerpo y el tuyo que nunca sabrás escalar, porque ella, te dices, está tan alejada del mundo obsceno al que tú sí perteneces. Su mundo es éter, y el tuyo hormiga. Tu mundo es una hormiga gigante hecha de hormigas pequeñas en hilera, y tú eres una de esas hormigas en fila, cuyo orden nadie quiebra. Por eso miras el reloj, porque ya es hora de volver al trabajo si no quieres que el jefe te amoneste. Ella en cambio es una venus, libre de cargas mundanas y recién salida de una almeja, y tampoco fuma, ni come sándwiches de atún con maíz. 
Estás a punto de hablar mientras te recolocas la camisa lunes otoño mediodía. Pero, ¿y si le hablas y te condena a un desierto de tristeza enterrándote con su pala del desdén? El reloj avanza tic tac anunciando el fin de tus posibilidades. Ella se te acerca claramente con la sonrisa ahora más descarada y por fin eres consciente de las pocas posibilidades que tendrás durante el resto de tu vida de encontrar una mujer tan imponente, tan guapa y tan sumamente atractiva. Una mujer así, no, no, ojos así, labios así, no, no. Ella te mira muy adentro de tus ojos y las sílabas se te han amontonado todas en la punta de tu lengua: ho-la-qué-tal-me-lla-mo- , pero ninguna logra salir del laberinto que es tu suerte. 
Para cuando por fin te das cuenta de la parálisis verbal que te ha invadido, ella ya se está yendo mirando el reloj porque debe de ser tarde para ella también un lunes otoño mediodía. Quizás no es éter pero la hubieras querido igual. 
Te arrepientes de ti mismo y le pegas un zapatazo al suelo, buscándote las llaves del coche en el bolsillo, sin advertir que bajo tus pies de furia, una nota se ha quedado abandonada y sin destinatario. 
“Soy Ana, 6102258...”.