sábado, 21 de mayo de 2016

SEND MY LOVE: Adele

Cuando hacemos un largo viaje en coche, suelo escuchar al completo el disco de Adele (25) unas dos o tres veces, lo cual, pensándolo fríamente, podría ser un martirio para mi hijo que siempre es mi acompañante. La verdad es que no tengo antena, y atravesar La Mancha, donde no hay quien coja emisora que no sea Radio María, resulta mucho más ameno en compañía de Adele. Para aliviar su aburrimiento, pobretico mío, suele pedirme que evalúe todas las canciones, vista (y oída) mi pasión por el álbum. La 5, 8, 9, y 10 se llevan una matrícula de honor. El resto entre un nueve y un diez. Excepto una sola a la que otorgo un raquítico siete: SEND MY LOVE (TO YOUR NEW LOVER). Debe ser que como crítico musical sigo adoleciendo de olfato o debe ser que Adele está empeñada en demostrar su lado más maduro*.
*Se entiende por madurez la aceptación de la realidad y el tono menos trágico y más sereno que se adopta en la aceptación de tal realidad.                           
Así que ha sido esta canción la que Adele ha elegido para seguir promocionando 25, después de Hello y When we were young. Y se ve que me equivoco en infravalorar la canción (si es que un siete es mala nota) leyendo a expertos como Alex Kritselis, de Bustle, que valoran la canción por:
- El toque más que reconocible de sus coautores (Max Martin y Shellback) los mismos que el 1989 de Taylor Swift, y de ahí ese resurgimiento aplaudido de la mujer que se despoja de todas sus ataduras y recuerdos, de sus quiero-pero-no-puedos, y por fin es capaz de gritar a los cuatro vientos: ¡qué bien que te fuiste!
- Y por su comparación con Someone like You, en donde Adele aún está llena de pasado, de no avanzo sin ti, mientras que aquí canta con cordura, tan limpia de toxicidad que es capaz de utilizar un tono irónico, jocoso y feliz del que hace gala en los conciertos. 
Lo que Adele viene a decirnos en definitiva con esta pretendida madurez, es que un amor puede inspirar cosas tan geniales como SET FIRE TO THE RAIN, o SOMEONE LIKE YOU, pero el dolor que origina, nunca, jamás, vale la pena. Por eso, mándale mi amor (a tu nueva amante, claro).



SEND MY LOVE TO YOUR NEW LOVER
ENVÍALE MI AMOR A TU NUEVA AMANTE
THIS WAS ALL YOU
ESTO FUE TODO POR TI
NONE OF IT ME
YO NO HICE NADA
YOU PUT YOUR HANDS ALL OVER MY BODY
PUSISTE TUS MANOS POR TODO MI CUERPO
AND TOLD ME
Y ME LO DIJISTE,
YOU TOLD ME YOU WERE READY FOR THE BIG ONE,
ME DIJISTE QUE ESTABAS LISTO PARA EL GRANDE,
FOR THE BIG JUMP,
PARA EL GRAN SALTO,  (para volar solo)
I'D BE YOUR LAST LOVE EVERLASTING
QUE YO SERÍA TU AMOR ÚLTIMO PARA SIEMPRE,
YOU AND ME
TÚ Y YO,
THAT WAS WHAT YOU TOLD ME
ESO FUE LO QUE ME DIJISTE,
I'M GIVING YOU UP
YO YA TE ESTOY OLVIDANDO,
I'VE FORGIVEN IT ALL,
LO HE PERDONADO TODO,
YOU SET ME FREE,
ME DEJASTE MARCHAR,
SEND MY LOVE TO YOUR NEW LOVER,
ENVÍALE MI AMOR A TU NUEVA AMANTE,
TREAT HER BETTER,
TRÁTALA MEJOR,
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
SEND MY LOVE TO YOUR NEW LOVER,
ENVÍALE MI AMOR A TU NUEVA AMANTE,
TREAT HER BETTER,
TRÁTALA MEJOR,
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, I AM READY,
SI ESTÁS LISTO, SI ESTÁS LISTO, SI ESTÁS LISTO, YO ESTOY LISTA,
SEND MY LOVE TO YOUR NEW LOVER,
ENVÍALE MI AMOR A TU NUEVA AMANTE,
TREAT HER BETTER,
TRÁTALA MEJOR,
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
NO, WE AIN'T KIDS ANY MORE,
NO, YA NO SOMOS NIÑOS,
I'M GIVING YOU UP
YO YA TE ESTOY OLVIDANDO,
I'VE FORGIVEN IT ALL,
LO HE PERDONADO TODO,
YOU SET ME FREE,
ME DEJASTE MARCHAR,
SEND MY LOVE TO YOUR NEW LOVER,
ENVÍALE MI AMOR A TU NUEVA AMANTE,
TREAT HER BETTER,
TRÁTALA MEJOR,
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, 
ARE YOU READY?
¿ESTÁS LISTO?
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, IF YOU ARE READY, 
ARE YOU READY?
¿ESTÁS LISTO?
WE'VE GOTTA LET GO OF ALL OUR GHOSTS,
TENEMOS QUE DEJAR MARCHAR TODOS NUESTROS FANTASMAS,
WE BOTH KNOW WE AIN'T KIDS ANY MORE,
AMBOS SABEMOS QUE YA NO SOMOS NIÑOS,
                                   


QUE YA NO SOMOS NIÑOS.
Me dices. Pues no me vuelvas a llamar. No me vuelvas a contar. Olvídame primero para que yo pueda olvidarte. Yo no quiero ser tu amiga. Creo que es una mala jugarreta esto de guardarme en el bolsillo por si acaso. Que ya no somos niños, pero a mí me sigues doliendo en el mismo sitio. Crees que soy agua. Me metes en recipientes diferentes para que me adapte a ellos según tus conveniencias. Pero yo ya no quiero. Yo no quiero. Vas a ir. Quieres que me alegre de todos esos éxitos que yo no entiendo. Y podría decirte que de verdad me encantan. Que ahora puedes decirlo vía facebook. No sólo que me gustan. Sino que también me encantan. De verdad que me encantan. De verdad que me alegro. De todas esas cosas importantes que haces. Que viajes por todo el mundo. Que te paguen las facturas del hotel. Que tengas dos másteres y un doctorado. Que lo expliques todo de puta madre con tu puntero y tu proyector. Que te aplaudan al acabar. Que dediques diez minutos a dudas y preguntas que tú resolverás con tu magnífico inglés r.p. Que todos compren tus libros online. De verdad que me encantan todas esas cosas importantes. Pero que me digas que has vendido la casa del pueblo. La misma que tenía un patio. El mismo que tenía un naranjo. El mismo que daba naranjas en septiembre con ese sabor tan dulce que parecía habíamos heredado la confitería de Manuela al morir, cómo quieres que te dé like. Cómo lo hago, con qué vergüenza, con qué dedo, ¿con qué avaricia lo hago? Sabías tan dulce, con los cítricos chorritos torrenteros surcándote la comisura de tus comisuras. Cómo le haces esto al recuerdo. 
Y que me comporte como una adulta, me dices. Cómo te atreves. Tú con esa excusa de no olvidarme nunca me hablas de tus gentes, de tus hazañas y tus amores. Pero tú cómo te atreves. Después de saber que ya no tendría más septiembres de naranjos a tu lado, vienes a hablarme de tu nueva chica. Que me lo cuentas con la plena convicción de que ambos somos ya adultos. Quieres que te felicite también por ello. No, idiota. No. Voy a sincerarme y te diré que la detesto. Que la odio tanto que os tiraría a ambos una bola de barro en la cara. Pero tranquilo, no lo haré. Somos adultos. 
Nadie puede prohibirme los malos deseos. Querría darle una manzana envenenada, de esas otras que ya no crecerán en tu patio. Que nadie la despertara con un beso. Tú tampoco. Verla muerta. Pum, pum. Muerta. Como tú. ¿Lo visualizas? Ha sido fácil. Ahora no podrás decir que es mucho más adulta que yo. La odio. Pero fíjate. No le he hecho nada. Y a ti tampoco. Sólo escribiros toda esta basura. 
Mejor me mato yo, ¿verdad? Pum pum pum. Muerta. Ya está. 







SÍNDROME DE LEVITACIÓN

La nocturna siempre ha sido la peor versión de ti. Las últimas noches -todas- yo diría que las últimas dieciséis noches exceptuando el sábado pasado cuando estuvimos bebiendo esa botella de vodka que no sabíamos que guardábamos, han sido un auténtico infierno. Y creo que he dado la talla justo hasta hoy cuando reivindico mi ego antes de marcharme, porque en la peor versión de ti yo no quepo y me he limitado a ser un mero espectador. De eso se trata; dar la talla me supone quedarme callado y expectante ante tu espectáculo nocturno y aceptar esa peor versión de ti como si no quedara otra. 
Acabo de abrir los ojos y la intensidad de la luz que entra por la persiana no deja lugar a dudas. Son más de las doce del mediodía. Tú estás durmiendo, yo me he dormido, mi cabeza está a punto de estallar y hoy no va a haber dios que venga a cocinar por nosotros. Ojalá pudiéramos poner un poco de orden en todo esto, acostarnos siempre a la misma hora, y, si quieres, sólo si quieres, separar la cama para que no te atormente ese terremoto que dices provoco en tu tímpano al darme la vuelta, mira que yo intento quedarme quietecito, pero a veces es inevitable, ya sabes, cuando te quedas bocarriba, con la boca tan abierta, a veces me he atrevido a mirarte desde mi posición de cabeza-almohada, no es agradable verte así, lo confieso, no transmites serenidad ni mucho menos felicidad, tienes el gesto contrariado, la escotadura y el cigomático contraídos, se nota que no te relajas, tus párpados a punto de explotar en vigilia y culparme a mí por estar espiándote desde tan estratégica posición. Si me descubrieras yo me defendería con la verdad por delante, que siempre es el mejor escudo antimisiles: roncabas muy fuerte, a lo que tú sólo podrías contestar con un tímido mentira que más o menos viene a significar, es cierto, roncaba como una cerda, a pesar de que mi sueño es muy ligero, soñaba con esas cosas horribles, ya sabes, las que no me van a dejar en paz jamás, y de paso, sí, lo confieso, roncaba como una cerda, necesito agua porque se me ha secado la boca de tanto tenerla abierta. Yo te diría no te preocupes, acariciándote la espalda, o la nuca, pero al quedarme dormido mis manos y mis brazos te pesarían demasiado y tratarías de deshacerte de ellos en ese absurdo intento de tu inconsciente de culparme a mí de tu síndrome. Por eso últimamente me limito a dar la talla, ya sabes, quedarme en el extremo de la cama y dejar que se te pasen los síndromes. Y jode. No veas cómo jode. 
Pues no creas que es sencillo. El martes te diste cuenta de que no había ni un solo par de calcetines limpios por toda la casa. Mujer, mañana mismo pongo una lavadora de calcetines para que no te vayas a la cama sin ellos, más que nada porque cuando empiezas con ese síndrome, las uñas de tus pies atacan a tus piernas sin compasión, y mira cómo se nos puso la sábana. Las manchas de sangre no salen, ni con Kalia Oxiaction. Querría preguntarte qué soñabas entonces, que tanto daño te hacías, pero tú ya te has rendido después del informe del médico ese, no quieres segundas opiniones ni nada, aceptas que tu inconsciente es un monstruo que va a ir controlando tu vida poco a poco. Hasta matarte, me dices. Y ahí es cuando me viene a mí el mayor desasosiego. Me da miedo de que me culpen a mí de que yo te pongo la mano encima. Fíjate el otro día en urgencias cómo me miraba la enfermera. No sabes cómo detesto esa injusta mirada acusatoria. Y es que no nos quedó otra más que salir corriendo al médico, no sabíamos en qué parte de tu cabecita loca te habías dado el golpe, y tú no parabas de llorar, ahora comprendo que del susto, porque sí es cierto que nunca te habías elevado tanto, tanto tanto que te diste contra el techo, y desde allí me suplicabas que te bajara, mirándome con esa cara de espanto, y a mí me costó una eternidad hacerte callar, decirte que recordaras lo que el médico nos dijo, que esperaras a que el efecto parase, y que poco a poco irías recuperando el efecto de la gravedad, que en el momento del momento lo peor es oponer resistencia a esa puta levitación, que hay que adaptarse a ella como si le estuvieras diciendo al inconsciente, ¿ya estás aquí otra vez? ¡No me das miedo, hijo de puta! Pero yo sé que cuesta. Cuando quiero reaccionar, el espectáculo ya ha comenzado y yo no puedo hacer nada (dar la talla): primero ver cómo empiezas a subir los pies, como si alguien te tirara con una cuerda desde los tobillos, la última es la cabeza, y hasta que tu cuerpo se alinea, da miedo verte con la cabeza a ras de la cama y los pies colgados de algo que no vemos. No puedo evitar acordarme de cerdos colgados de algo para convertirlos en jamones. Pero lo del otro día fue una gran putada: levitaste tan alto que te diste contra el techo y pasó por lo menos media hora hasta que bajaste. Yo recordé lo que había leído en el foro ese de tragados por el inconsciente y como calculé que iba para rato, cogí la escalera de mano para acompañarte con mis manos allí arriba, pues dicen que hay que hablarle al monstruo de tú a tú, aunque tú no le hablabas, sólo le gritabas, después de darte de bruces contra el techo.
                                   


La visión de tu pelo largo como si fueran tentáculos suspendidos en la nada de un cefalópodo te produce horror, o algo más allá del horror, y no te lo puedo negar yo como espectador dando la talla, así que por eso supongo el miércoles por la tarde te rapaste el pelo al menos uno. Otro de los horrores son tus pechos aplastándosete contra el gotelé del techo, y me comentaste lo aún más horroroso de esa sensación de tus pezones rozando las palomitas de maíz del allá arriba. Así que por eso supongo te amputaste los dos pechos el jueves de madrugada. Y el peor de los horrores es el olor, el olor a nada que traen tus expediciones de allí arriba. Yo les pregunto a las chicas del foro, las de tragados por el inconsciente. Son sinceras y no me dicen nada acerca del olor. Dicen que pregunte a un médico, tan positivas ellas, si las vieras, siempre tan cumplidoras y atentas, a veces sueño con que tú fueras una de ellas y no esa versión nocturna de ti misma. A veces incluso sueño que me enamoro de una de ellas y te dejo a ti volando paralela al techo de nuestra habitación. Y te olvido para siempre. Y te expulso para siempre de mis sueños y los tuyos.  A veces sueño también con que ese síndrome de levitación escampase por fin de ti y de mí, que duermes entregada a Morfeo, con la paz de un bebé, que ya no roncas de esa manera tan despierta con la boca tan abierta que se te dibujan hilos blancos entre tus incisivos y caninos. A veces sueño con que la gravedad es letal también contigo. Sueño con que el médico da por extinguida esa enfermedad llamada síndrome de levitación que sólo nuestra imaginación fue capaz de construir. Sueño, incluso deseo, que tampoco tengas cáncer. Pero eso ya es mucho pedir. 
                                             
                      
Esta canción pertenece al álbum Loma Vista, de la banda californiana indie rock Family of the Year. La canción se ha ido popularizando en muchos países del mundo por diversos motivos (series, covers o anuncios). En el caso de España, fue un anuncio de McDonald's el que nos lo presentó. 

viernes, 20 de mayo de 2016

LAS GANAS: Dani Martín

20 de mayo de 2016. Hoy Dani Martín estrena su nuevo single LAS GANAS. La primera vez que puedas escucharlo será en ANDA YA, de Los 40 Principales, aunque ya en su cuenta de Twitter ha dejado varios teasers con sus acordes de guitarra. También ha posteado la portada que queda muy vintage:
                                  

La primera vez que habló de la canción fue también en esa red social, y lo hizo como un juego de ahorcado para adivinar el título de la canción. No ha publicado nada desde el éxito de su disco Dani Martín en 2013, con canciones inolvidables como Cero. Guardo un grato recuerdo de aquella canción, no sólo por lo musical, sino también porque me sirvió de inspiración para el 50% de un relato que escribí a medias con María Eugenia Marínez y que todavía se puede leer AQUÍ .
De su nueva canción sabemos que ha sido grabada en el mítico Abbey Road en Londres. Estaremos atentos, pues es la primera vez que apuesto por una mejor canción sin haberla escuchado aún. No sé, un presentimiento. O Dani Martín, simplemente. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

SUTURA (CONOR MAYNARD+ANTH)

El primer punto de sutura lo habría necesitado al darme cuenta de que a ti todo te salía bien excepto yo. El segundo al darme cuenta de que a mí todo me salía mal excepto tú. 
El tercer punto de sutura lo rechacé al darme cuenta de que en verdad me gustaba recordar tus manos sucias sobre mi sangre. Porque siempre fuiste un recuerdo tan sucio como hermoso. Y yo un charco de memorias episódicas recordando que a los cuatro me tiraste arena en los ojos, y a los cinco hierba arrancada de raíz, y a los ocho la rubeola, y a los once me vengué haciéndote sangre en los labios, y a los trece me lanzaste el primer beso, y a los quince me vengué con otro beso. Y a los quince te fuiste, y a los dieciséis volviste. A los diecisiete me dejaste, y a los dieciocho yo no estaba. Cuando teníamos veinte ya no pasó nada, y a los veintiuno tampoco. Fue entonces cuando llegó el cuarto punto de sutura que no quería que nadie me pusiera. 
Tuve miedo de que otra voz pronunciara mi nombre. Tuve miedo de que la misma caricia se repitiera por mi espalda con una mano que no fuera tuya. Tuve miedo de otros labios en mis labios. Tuve miedo de otra piel en la misma oscuridad. Tuve miedo de una distribución distinta de tu galaxia de lunares. Tuve miedo de los mismos nombres para hijos diferentes. Tuve miedo de los puntos de sutura que no fueran de los hilos de tu boca. No me puse ninguno. Por eso todavía tu sangre respira por mi herida. 


Ya sabes que la canción de STITCHES es de Shawn Mendes, pero en esta ocasión he elegido la voz de Conor Maynard del que te he hablado en ocasiones. Puedes disfrutar de sus covers junto a Anth (el que rapea) tanto en Soundcloud como en Youtube. Apuesto a que te gustan, como en esta magistral reproducción de FADED, de Alan Walker. 

Anth y Conor  también remezclan las mejores canciones del momento:
THIS IS WHAT YOU CAME FOR, de Calvin Harris y Rihanna:



CLOSE, de Nick Jonas y Tove Lo

lunes, 16 de mayo de 2016

RAGING: Kygo y Kodaline

Raging es el séptimo single del álbum de Kygo, CLOUD NINE, que salió al público en mayo de 2016, y que, como era de esperar, ha sorprendido en todos los aspectos, no sólo porque parece abandonar en principio su tropical house style para luego retomarlo a medida que la canción progresa, sino también por el vocalista elegido, en este caso, Kodaline, una banda indie-rock irlandesa que incorpora sus propios instrumentos a la canción en el inicio (el piano y la guitarra eléctrica), y en la que la colaboración de James Bay también es muy notoria a través de sus imágenes de soledad y nostalgia. Todo ello, perfectamente mezclado, da lugar a este precioso RAGING, al que traduciremos como creciendo con fuerza. Nuestro amor, cómo no. 
                                      

STANDING IN THE COLD IN THE FROZEN WIND
DE PIE CON ESTE FRÍO EN EL VIENTO HELADO
I'M LEAVING YOU BEHIND BUT IT'S NOT THE END
TE VOY DEJANDO ATRÁS PERO NO ES EL FINAL
NO, NO, NO, WALKING ON A PLAIN/PLANE AS I HOLD MY BREATH
NO, NO, NO, CAMINANDO EN UNA LLANURA/ A UN AVIÓN MIENTRAS CONTENGO LA RESPIRACIÓN
IT'S GONNA BE WEEKS TILL I BREATHE AGAIN
VAN A PASAR SEMANAS HASTA QUE RESPIRE OTRA VEZ
NO, NO, NO,
NO, NO, NO, 
                                 


Este tipo de texto es lo que en inglés llaman SOUNDSCAPES, descripciones muy contundentes de paisajes extremos (muy fríos, muy solitarios) que reflejan el estado de ánimo del protagonista, quien en este caso se despide de la que parece ser su pareja hasta dentro de unas semanas. Las despedidas, aunque vayan a ser por poco tiempo, siempre duelen, y uno no ve el retorno. En español SOUNDSCAPE se denomina paisaje sonoro. 
I KNOW THAT YOU HATE IT
SÉ QUE LO ODIAS
AND I HATE IT AS MUCH AS YOU
Y YO LO ODIO TANTO COMO TÚ
BUT IF YOU CAN BRAVE IT, I CAN BRAVE IT
PERO SI TÚ LE ECHAS VALOR, YO LE ECHO VALOR,
BRAVE IT ALL FOR YOU
ECHARLE TODO EL VALOR POR TI
CALL ME ANYTIME THAT YOU SEE THE LIGHTNING
LLÁMAME CADA VEZ QUE VEAS EL RELÁMPAGO
de nuevo ese soundscape en el que los elementos de la meteorología son una metáfora de los estados de ánimo. Cada vez que tengas miedo, que te sientas insegura, que sientas la soledad, llámame. 
DON'T YOU FEEL ALONE, YOU CAN ALWAYS FIND ME,
NO TE SIENTAS SOLA, SIEMPRE ME PUEDES ENCONTRAR,
WE'VE GOT A WILD LOVE, RAGING, RAGING,
TENEMOS UN AMOR SALVAJE, CRECIENDO CON RABIA,
LOST ALONG A MILLION CHANGING FACES
PERDIDO ENTRE UN MILLÓN DE CARAS QUE CAMBIAN,
entre millones de caras que ven a lo largo de sus días y sus viajes, ellos ya han elegido, el amor, como elección propia en un mundo a priori hostil. 
EVERY DAY OUR HEARTS KEEP TRADING PLACES
CADA DÍA NUESTROS CORAZONES SE MANTIENEN AL ALZA
Otra traducción que hago de manera un tanto libre, pues la expresión "trading places" nació con la película homónima de 1983 en la que se demuestra cómo con paciencia, el futuro bursátil siempre puede ir a mejor. En español, "Entre pillos anda el juego".
WE'VE GOT A WILD LOVE RAGING, RAGING,
TENEMOS UN AMOR SALVAJE QUE CRECE CON FURIA Y FURIA
RAGING (X6)
CHECKING INTO HOTEL LONELINESS
REGISTRARME EN EL HOTEL SOLEDAD
IT'S NOT WHAT I'VE BEEN USED TO, I CONFESS,
NO ES A LO QUE ESTOY ACOSTUMBRADO, LO CONFIESO,
TO WAKE UP THREE TIMES A NIGHT
DESPERTARME TRES VECES EN LA NOCHE,
TALKING TO A STRANGER'S NOTHING NEW
HABLÁNDOLE AL "NADA NUEVO" DE UNA EXTRAÑA
SHE KNOWS HOW TO SMILE, BUT NOT LIKE YOU,
SABE CÓMO SONREÍR, PERO NO COMO TÚ,
esta miopía que me crece al estar sin ti, cuando dejo que otras se acerquen, me toquen, y parecen ser tú, pero nunca son tú.
SO I WAIT FOR YOU ALL NIGHT
ASÍ QUE TE ESPERO TODA LA NOCHE,
I KNOW THAT YOU HATE IT
SÉ QUE LO ODIAS
AND I HATE IT AS MUCH AS YOU
Y YO LO ODIO TANTO COMO TÚ
BUT IF YOU CAN BRAVE IT, I CAN BRAVE IT
PERO SI TÚ LE ECHAS VALOR, YO LE ECHO VALOR,
CALL ME ANYTIME THAT YOU SEE THE LIGHTNING
LLÁMAME CADA VEZ QUE VEAS EL RELÁMPAGO
DON'T YOU FEEL ALONE, YOU CAN ALWAYS FIND ME,
NO TE SIENTAS SOLA, SIEMPRE ME PUEDES ENCONTRAR,
WE'VE GOT A WILD LOVE, RAGING, RAGING,
TENEMOS UN AMOR SALVAJE, CRECIENDO CON RABIA,
ROLLING ON THE WIND WITH YOU FOREVER
DEJÁNDONOS JUNTOS LLEVAR POR EL VIENTO PARA SIEMPRE
HOLDING ONTO US FOR WORSE OR BETTER
AFERRÁNDONOS EL UNO AL OTRO PARA LO BUENO Y PARA LO MALO
esta línea es una clara reminiscencia de la canción más famosa de James Bay: Hold Back The River.
WE'VE GOT A WILD LOVE RAGING RAGING
RAGING, RAGING, 
RAGING, RAGING, 
CALL ME ANYTIME THAT YOU SEE THE LIGHTENING
LLÁMAME CADA VEZ QUE VEAS EL RELÁMPAGO
NEVER FEEL ALONE, YOU CAN ALWAYS FIND ME
NUNCA TE SIENTAS SOLA, SIEMPRE ME PUEDES ENCONTRAR,
WE'VE GOT A WILD LOVE, RAGING, RAGING,

                    
AIRPORT FAREWELL
Ella se ha pintado la cara este día. Nunca lo hace. Hoy sí. Él ha llorado. Nunca lo hace. Hoy sí. Ambos tienen la cara negra. No es que sea negra por todos lados, pero sí que hay trazos negros de maquillaje difuminado de manera irregular. El caso es que ambos tienen la cara negra. Aquí y allá. Él le ha besado a ella la cara negra con su negra cara. Aquí y allá. Él la ha visto llorar a ella primero y al intentar detenerle el llanto ha reaccionado con deseo. Son esas extrañas apariciones del deseo cuando menos se le espera. Entonces un solo pensamiento ha fulminado el deseo: ya no más, ya no más, alguien le ha dicho desde dentro de sí mismo. Y ese pensamiento ha desencadenado las lágrimas. Las de él. Aquí y allá. Las lágrimas se evaporan con prisa. Debe de ser por el calor que hace. Antes de evaporarse algunas se mezclan, las de él con las de ella, y viceversa. Otras se vuelven negras des-maquillaje. Entonces ella llora más. Llora como una niña. Hipa, incluso. Él intenta sofocar esta lluvia de lágrimas torrencial a base de besos. Intenta bebérsela. Ella es agua. Hoy sí. Aquí. Porque no hay más allá. El allá muerde. El mañana mata. 
Él ya no llora. Será de pellizcarse tanto la muñeca. Será ese manido truco de comprobar si la vida es sueño. Ella no quiere soñar. Él tampoco. Hoy menos. Ni aquí ni allá. 
Él ya no llora porque ha de acercarse a ventanilla. Cuarenta años -casi- pesan, Pesan demasiado como para regalarse una tercera adolescencia. Por eso no llora. No le gusta ni puede permitirse que alguien que no sea ella lo vea llorar. La mujer de la ventanilla lo mira con ternura. La sal de las lágrimas evaporadas le otorga una suerte de renacimiento a su cara negra des-maquillaje. Aunque como ya se ha dicho, ahora no llora. Ella, en cambio, sí. Llora mientras lo mira de espaldas en ensayo general al adiós definitivo. Sus bocas que no se tocan forman un segmento finito. En dos minutos serán dos líneas paralelas sin esperanza secante. Porque el dolor no permite ver el allá, sólo el aquí. Son dos bocas sucias y negras. Una de besar y otra de ser besada y viceversa. 
Él vuelve. La besa más arriba de las cejas aprovechándose de que él mide unos quince centímetros más. Hay restos de lágrimas allá más arriba de las cejas. Cómo es posible. Son lágrimas ya evaporadas, eso sí, gracias al calor. Hace calor antes del infierno. Él alza ahora los tobillos para besarle a ella el peinado que no se hizo esta mañana antes de salir al aeropuerto, y antes de pintarse la cara. Ella siempre se peina. Hoy no. La cara de él se llena del cabello de ella, aquí y allá. Una última llamada. Un último beso. Ese ya no sabe a nada. Quema. Duele. Duele mucho. Casi mata. Mata el deseo y el optimismo también. 
                                    


Él se despega. Le dice algo al oído mientras la mira firmemente a los ojos. Debe haberle dicho sonríe, porque ella ha sonreído su boca sucia y negra, y sus ojos acuosos bebidos transparentes. A él se lo traga la puerta de embarque. El tiempo siempre tiene prisas por comerse la vida. Ella se gira y se aleja sonriendo, como si de repente Da Vinci la hubiera inmortalizado. Ella también se clava las uñas en la muñeca. Será ese manido truco de comprobar a pellizcos y uñas largas que la vida es sueño. O si la vida es sueño. Sus uñas están peligrosamente afiladas. Tanto que sangra. Sangra tanto como llora y sonríe. Pero ella no nota el dolor de sus muñecas heridas. Ese dolor -aún- no existe para ella. Sólo existe el otro. El de aquí y allá.