domingo, 19 de octubre de 2014

LAS MEJORES CANCIONES DE 2014 (del 100 al 85)

Ya sabes que el otoño en este blog es la época de recolección de frutos. Y que el 16 de diciembre conoceremos cuál es la canción elegida por vosotros como la "mejor" de 2014. Sé que el método puede ser injusto, pero mi alma de sociólogo fue la que me llevó a iniciar este blog. La canción más visitada a lo largo del año, se llevaría el premio a la mejor canción. Y así va a seguir siendo, de momento.

                                     

Hubo un momento en que pensé que 2014 no nos regalaría los temazos que sí dejó 2013 (entre ellos el Impossible de James Arthur, los éxitos de Avicii, o los de Imagine Dragons, o el descubrimiento de voces y letras tan fantásticos como los de los mexicanos Jesse y Joy, o los islandeses Of Monsters and Men). Pero todo llega. Las buenas canciones aparecen cuando menos te lo esperas, y a veces van poniendo banda sonora a historias paralelas, y otras muchas, suponen una válvula de escape a los acontecimientos. Porque, pensándolo bien... 2014 ha traído demasiados fantasmas: con Ucrania como excusa, el gigante ruso se pone de nuevo en posición de guerra fría, lo de Palestina es crónico y desesperante; nace un estado islámico que de repente nos puede parecer lejano y otras veces se nos puede meter en las entrañas de las ciudades, y seguimos demostrando cuán hipócrita es el ser humano cuando nos hemos aterrorizado por el ébola sólo en el momento en que éste ha entrado en el primer mundo. Y bien. ¿Hay reflejo en la música popular de todo esto? No, rotundamente no.
La música ha seguido por sus meandros de despreocupación, sólo mostrando algunos comportamientos sociales de esta generación zeta que sueña con irse al otro mundo habiendo dejado una huella en la memoria de los otros, por sucio o deforme que ésta sea. Musicalmente, como decía, los éxitos han sido muchos, aunque quizás de menor calado, con una tendencia al country tanto en Europa como en América, a la que tanto productores como DJs, se han tenido que adaptar.
En cuanto a España, mandan unos pocos: es triste decirle, pero así es. Muy pocos grupos nuevos tienen oportunidades. Y las emisoras nacionales siempre destacan a Bisbal, Alborán, Malú, Melendi, y algún afortunado más que no digo que no me gusten, pero se les da pocas oportunidades a nuevas voces que renueven y enriquezcan el panorama de la música que llamaremos "light". Ahora comprendo que lo mismo ocurre en cine y en literatura, pero eso ya es otra historia...
La historia de hoy y estos meses consiste en dejarte la lista de las 100 mejores canciones de 2014. Allá vamos:
100- Humanos a Marte, Chayanne. Por muy lejos que esté del número 1, puedes colocártela como una de las más alegres del año. La sonrisa de Chayanne siempre es contagiosa, y se transmite desde el oído hasta muy dentro. Enhorabuena.
                                        
99- Wings, Birdy. Aunque alguna vez yo mismo he mostrado mi inapetencia hacia esta canción, las alas de esta británica le han servido para mostrarle al mundo que ya llevaba varios éxitos en la mochila y que algunos no conocíamos, como el de People help the people, que en España sólo se ha hecho popular gracias al anuncio de una serie. ¿Cuál es la ratio de cantantes por habitantes en el Reino Unido????
 
                          
98- Instant Crush, Daft Punk y Julián Casablancas. Es asombroso el cambio de resultados si los franceses del casco cambian a Pharrell Williams por Casablancas. Su videoclip incendiario terminó también con el boom de uno de los discos más vendidos en los últimos años. En el blog, a pesar de la hoguera, de la tragedia, y del soldado de plomo reviviendo su historia otra vez, el éxito fue peor  que discreto. Para mí en cambio, supone ser una de las más emblemáticas del año. Porque no hay nada más vital que un enamoramiento repentino.
 
 
97- You're Mine, Mariah Carey. Que la diva vuelva a conseguir la fórmula del éxito que la llevó a ser muchas veces reina de la Billboard y de cualquier lista, parece ser ya una cuestión de quimeras. De todas formas, siempre nos quedará el recuerdo, y a ella su legión de seguidores que se comprarán cualquier cosa, como ésta. 
 
96- Show das Poderosas, Anitta. Aunque muchos lo piensen, ser sexy, saberlo, y mostrarlo, no siempre es garantía de éxito absoluto, aunque sí puede ser ayuda para ser reina durante unos días. Y aquí tienes la prueba.
 
                            
   95- Timber, Pitbull y Kesha. A todos los que me habéis leído al completo, os resultará familiar mi incondicional y casi injustificada antipatía por Pitbull y sus canciones. Lo que no se le puede negar es su mérito por ser el que más canciones produce por hora. Son ya casi incontables los éxitos ganados o fingidos que este hombre ha cosechado con el favor de la industria musical, y con el favor de otros artistas, que no dudan en cantar con él. Sí que me gustó el dúo que formó el año pasado junto con Christina Aguilera (no todo el monte iba a ser desierto, claro). Así que para que no vuelva a aparecer en esta lista, le concederemos el honor de que ocupe tres puestos. Primero este disparate junto a Kesha (no encuentro el símbolo del dólar) en el que se vestía de ranchero. Primer tercio del año.
 
    
94- We are one, Pitbull y Jennifer López. Luego esta canción para el mundial (que todavía muchos tratamos de olvidar, excepto Casillas) en la que se vistió de no sé qué. Segundo tercio del año.
 
 
 
 93- Fireball, Pitbull y John Ryan. Para esta última parte del año. Ésta es quizás la mejor, y si ya has tenido suficiente puede que te pierdas su vergonzosa letra de ese desconocido "Como yo le doy", o su colaboración con Enrique Iglesias.  
 
                            
 
   
92- Marilyn Monroe, Pharrell Williams.  Homenajear a un mito del siglo XX, estar en la cresta de la ola, y lanzar una canción tras Happy no es siempre sinónimo de éxito absoluto. A Pharrell Williams le va  a pesar mucho la mochila de estar tan feliz
 
                           
 
  91- In your eyes, Inna y Yandel. No es Kylie, (sólo) es Inna. Presiento que seguirá dando de qué hablar, y te anuncio que aún queda su (Coca-) Cola.
   
                               
                               
   90- Not a bad thing, Justin Timberlake. Ya conoces el gusto del chico que va de malote pero es un buenazo por las canciones largas, y cómo no, por sus videoclips aún mas largos. En su día la llamé docu-canción, una reflexión sobre qué es el amor. (A su edad :)...
 
                              
       
  89- Beating Heart, Ellie Goulding. Ayudada por la película Divergent, a la que ofrece banda sonora, Ellie Goulding ha llegado al pop para quedarse. De momento, ésta es su máxima posición para este año
                                
  
   88- Am I wrong, Nico y Vinz. Muchos pensarán que sí, que estoy equivocado por darle a esta canción un puesto tan bajo. Pero es que África es mucho más que un escenario del que acordarse para cuando quieres ser exótico. 
              
                                
                                 
   
87- Shake it off, Taylor Swift. La mujer del año, la mujer mejor vestida, la mujer más influyente del año, la de las mejores canciones, nooo, la de las mejores canciones no!!
 
                                                                  
 
 86- Mmm Yeah, Austin Mahone y Pitbull. Lo siento: no he cumplido mi promesa, pero es que haciendo cuentas, descubrí que esta canción sí fue muy buscada en primavera porque sin duda despierta mucha alegría. Muchas veces no es la técnica. Lo que de verdad funciona es qué sensaciones nos deja. Y este sensual mmm yeah no deja indiferente.
 
                             
 
85- Stupid Little Things, Anastacia. Pero qué fuerza tiene Anastacia en este su sexto álbum de estudio que lo dice todo: Resurrection. Lo de Stupid Little Things es para que no te enfades si el orden de las elegidas no te está gustando.
 
                               
 
A mí no del todo. Por eso te anuncio que a partir de 2015, y para resultar menos pesado, el blog se limitará a presentar mis canciones favoritas con su correspondiente historia. Pero lo de este 2014 ya es un compromiso, así que te espero por aquí para que sigamos descubriendo cuál es la mejor canción del año. Besitos.
 
                                                                                                                                                                                                                                               

RESTART??



Los últimos días en el hospital fueron un gozo para Lourdes. Además de que empezaron a permitir que Raúl la visitara una hora al día, se encariñó con sus compañeros de habitación, como ella decía, pues aunque les separaba una puerta corredera que de noche era de obligado cumplimiento cerrarla, de día, después del aseo, los tres pedían descorrer para empezar a contarse sus charlas. La dosis de amistad establecida entre los tres fue una inyección que mejoró los tres estados de ánimo tan deprimidos antes.
Lourdes, que desde que empezó su relación con Raúl había olvidado muchas cosas de sí misma, recordó su faceta de Celestina, y no tardó en darse cuenta de la atracción que Manu y Alberto tenían el uno sobre el otro, a pesar de la diferencia de edad entre ambos. De noche, se tapaba la cara con las sábanas, y al escuchar cómo se descorría la segunda puerta, los imaginaba juntos en aquella cama estrecha, incluso fantaseaba con que una enfermera entrase y ella misma, heroína donde las haya, la entretendría para que Manu tuviera tiempo de volver a su cama y hacerse ambos los dormidos. Pero las cosas no fueron del todo así, aunque se parecieran a lo que ocurría en la mente de Lourdes.
La imparable necesidad de sexo, que es amor, de Manu lo llevan a los pies de la cama de Alberto, que lo recibe cogiéndole de la mano, y al primero, esto le parece sublime. Manu le habla de sí mismo: de cómo en casa lo descubrieron con un primo, de la vergüenza, del castigo, de cuando lo llevaron a un exorcista para sacarle el diablo que según su padre tenía dentro. Alberto le habla de su relación con Luis, de que después ha tenido problemas de salud. Manu escucha sus frases entrecortadas. La narración de Alberto es espesa, larga, y pausada. A veces se queda callado en mitad de una frase, y al rato pregunta por dónde iba. Manu se asusta un poco, pero olvida el miedo al pasarle las manos por el pecho. ¿Y todavía lo quieres? - le pregunta Manu, esperando que Alberto diga no, que desde que llegó a esa habitación de hospital ya sólo piensa en él - Alberto se queda callado durante casi un minuto. Después, reacciona torpemente y pregunta: ¿A quién? - A Luis. ¿Por qué? Y la conversación se hace un nudo por alguna razón física y no psicológica que Manu no alcanza a comprender. Pero a él casi no le importa el accidente verbal, y baja las manos desde su pecho hasta la cintura, buscando ardientemente la virilidad de Alberto, que reacciona con gentileza y le aparta la mano, le promete que tendrán tiempo para eso, y lo estrecha entre sus brazos, hasta que consigue dormir la inconformidad de Manu.
Al día siguiente, Lourdes, acompañada de Raúl, se despide de ambos. Se abrazan y se prometen una cena cuando los tres estén curados. El médico llama a Alberto y le hace un retrato exacto de su estado médico. Nada que él no supiera ya. Prueba de inmunotransferencia para VIH positiva. Un TAC de su cerebro. Toxoplasmosis. Los habitantes de su sangre le carcomen el cerebro. Ésa es la razón de sus frases sin acabar, de sus silencios, del vacío que lo paraliza de vez en cuando. Alberto se muestra firme ante el doctor, a pesar de que está a punto de derrumbarse. Piensa en Manu, en su derecho a ser feliz. Piensa en los que le hablaron en el más allá, y se pregunta si lo castigarán aún más.
Alberto reúne fuerza y memoria para contarle todo a Manu. Un día están ya fuera del hospital. Las cosas pasan y eso le otorga a la posible felicidad un grado de realización. Van  a casa de Lourdes a cenar. Vuelven  a despedirse de ella y caminan juntos. Le presenta la que será su casa, y Alberto de repente es consciente de que quien habita en su corazón también vive gratis en su casa. Es la segunda vez que le pasa. Alberto se cuida de tomar muchas precauciones con Manu. Nunca se perdonaría si lo contagiara. Manu en cambio a veces quiere ser descuidado, poseído por la irracionalidad de la pasión. Alberto lo para a veces por protegerlo y a veces porque el vacío lo invade.
De noche, cuando Alberto le anuncia la hora de irse a la cama, Manu obedece, hasta que un día no muy lejano Manu se excusa con que aún no tiene sueño, y pasan horas hasta que éste viene a acompañarlo en sus sueños. De día, las horas en casa empiezan a hacerse lentas de nuevo. Manu se pasa el día fuera, buscando ese trabajo que nunca llega. Alberto espera con mucha más paciencia que la que practicó con Luis. Sabe que el día en que Manu encuentre trabajo, se quedará solo otra vez, y tendrá que comprenderlo, esta vez sí, que esta vez no habrá barritos de elefante, y que cuando se vaya, tendrá que empezar a pensar sólo en él, y en convivir con los habitantes de su sangre. Manu, se autoconvence Alberto para no odiarlo, es demasiado joven para esa batalla.
Nueve de la mañana. Manu no ha dormido en casa. Alberto mira el teléfono y duda en llamarlo. La historia ha seguido el guion que Alberto imaginaba. Se dirige al salón y se percata de que el peluche, herencia del bambino expulsado de sus orígenes, tampoco está en casa. Ni la poca ropa que tenía. Alberto se lanza al sofá porque se siente mareado, y habla solo, imaginando que Luis está frente a él. Te he dicho que no vuelvas más por aquí. Que me dejes volver a empezar.

 

sábado, 18 de octubre de 2014

PEOPLE HELP THE PEOPLE

El vacío se le ha instalado a ALBERTO en el epicentro de su cuerpo. Tras unos meses de dolor y de ausencia de Luis, se ha entregado por fin a quien le ha parecido guardar semejanzas con el que fuera su pareja. El resultado ha sido pésimo. Nació el dolor y se ahogó el orgasmo. Salió corriendo de la escena del primer crimen de sí mismo. Desde que le dieron aquella noticia, nunca pudo disfrutar del sexo como lo hacía antes. En realidad, sabía que nunca disfrutaría como sí antaño lo hacía con Luis. Pero los nuevos habitantes de su sangre le hablan al oído. Le recuerdan cada día que llegará la destrucción, el horror, el horror. Cuando se desprende de ellos, adormilándolos, es cuando empieza la batalla en la calle. Viste sus pupilas de sexo y en los labios se coloca un cartel de se anuncia, disponible, desesperadamente barato, porque antes de morir quisiera reencontrarse con Luis, o mejorarlo, endiosar a alguien como endiosó a Luis, y sentir que la vida sí que tenía un sentido, por absurdo que pareciera.
Pero lo han dañado. Ciertamente lo han dañado. Si te vendes tan barato, puede que tu nuevo dueño irrespete las normas básicas de tu casa. Alberto no quiere punzadas sin flores. Alberto no quiere arrodillarse sin escuchar primero  un Padrenuestro de amor que justifique tan profana veneración. Ni siquiera ha habido palabras. Se ha dejado embestir por una lanza sin rostro, y el dolor le ha cruzado hasta el estómago. Nadie ha respondido a sus gritos ahogados "para, para, para, por favor", y al forcejear para emprender su huida hacia delante, la lanza sin rostro le ha apretado con fuerza el cuello hasta obligarlo a darse de bruces con el barro que la tormenta de anoche dejó en el descampado.
Cuando pasa a revisión en el hospital, como cada lunes, los habitantes de las sangres, se vuelven tozudos, pesados, y demasiado impertinentes. Esta mañana de lunes, por motivos que desconoce, el caos ha vestido al hospital de vergüenza y desorden. El doctor Rojo ha ordenado el ingreso de Alberto. Pero debe esperar en la UCI hasta que algún celador lo suba a planta. Sentado en una silla de ruedas, ha escuchado el desenlace de una historia ajena que ha hecho propia, gracias al grado de maldad de los habitantes de su sangre. Una mujer de unos 50 no ha resistido a su reciente carga vírica, y la muerte ha sorprendido, por apresurada y descarada, a ella misma y los muchos familiares que la acompañaban. Han desalojado la sala mientras Alberto permanecía casi agazapado a la cortina. Nadie se ha percatado de su presencia, y ha contemplado la escena como en preparación a la suya propia. El horror. Sustrae la morfina abandonada en la mesita auxiliar de la mujer sorprendida por la muerte. Se levanta de la silla, y alcanza a coger la ropa que cuelga de una sola percha. Al incorporarse, repasa en voz alta la cantidad de medicamentos que hay en el armario de esa improvisada y olvidada sala de espera. Suero salino, nolotil, catéteres, paracetamol, barbitúricos. Ahí están.

 Se estira para alcanzarlos y el desgarro de su trasero le recuerda que debe hacer una buena combinación de opiáceos y barbitúricos. Se dirige a los servicios, y los mezcla, abriendo la boca bajo el grifo del agua que sabe a rayos. Se desvanecen los chirridos de las sillas de ruedas, de las camillas. Se esfuman los llantos, los gritos y los dolores de las tragedias ajenas que antes de la invasión de su sangre le hacían sentir egoístamente afortunado. Desaparecen las manchas y los desconchados y las paredes del hospital parecen recién pintadas. Se esfuma el olor a vómito, el olor a sangre, el olor a inyección, el olor dolor, el olor a mierda, el olor a purgatorio. Se vacían las camas. Se callan los habitantes de su sangre. Alguien dentro de él le recrimina por lo que acaba de hacer y él responde que avanzar era imposible, que lo siente, de verdad que lo siente. Los de aquel lado parecen enfadados. - Sabes que lo que acabas de hacer está prohibido, que ningún motivo lo justifica.  - Pero, ¿vosotros sabéis cuántas cosas me han pasado? - Ninguna de ellas es motivo para venirte a este lado. - ¿Y qué va a ser de mí ahora? (ríen) - Volverás a tu sitio, y te castigaremos por lo que has hecho cuando creamos conveniente.
...
Vuelven a llenarse las camas de enfermos. Alberto no puede ver porque hay algo pegado a su párpado. Renace el dolor, esta vez con forma de catéter y sonda. Un tubo de plástico metido por el cuello le impide decir las primeras palabras que ha pensado. Luis, ¿dónde estás? Las enfermeras advierten la respiración autónoma de Alberto. Es hora de extubar. Alguien le retira el apósito adhesivo de los párpados, y al volver a este lado, vuelven los chirridos, los llantos, el olor a purgatorio, y las manchas de la pared.
...
El espacio de tiempo calmado que surge entre el clímax y la resurrección nunca ofrece demasiados pensamientos. El tiempo se estira lento y amable, acarreado por narcóticos bondadosos.
- Ahora sí que te vas a planta.
- ¿A siquiatría?
- Sí, tendremos que arreglar tu cabecita dura, primero.
Habitación 521. Mira. A ese lado tienes a Lourdes, una chica fantástica que pronto se va a ir. Y ahí tienes a Manu. Os vais a llevar genial los tres.
 
                                   

jueves, 16 de octubre de 2014

Maria Callas - O Mio Babbino Caro - Giacomo Puccini


OH MI PAPITO QUERIDO ÉL ME HACE FELIZ. ES BELLO, BELLO. ME IRÉ A LA PUERTA ROSA A COMPRAR EL ANILLO. SÍ, SÍ.ALLÍ QUIERO IR Y SI DICES QUE NO ME IRÉ AL PUENTE VIEJO PARA ARROJARME AL ARNO. SUFRO Y ME ATORMENTO, PODRÍA MORIR. PAPÁ, PIEDAD. PIEDAD. Esta tarde la sinuosa carretera de dolores ajenos que hago propios, me ha llevado por derroteros adonde no quería llegar, por una cuestión bastante egoísta: no quiero escuchar tragedias. Hace tiempo que las esquivo para ser capaz de llevar la mía a cuestas, y no cargar con ni un solo gramo de más. Pero del dicho al hecho, va mucho trecho. He ido a visitar a Lourdes, que se recupera lentamente en la unidad de psiquiatría del hospital. En la habitación contigua, una voz de chico joven me llamó la atención por el tono temeroso de sus fonemas. - Papá, mamá. Yo creo que tengo derecho a intentar ser feliz. - Sí, hijo, claro que sí. - ¿Y qué es lo que tenías que decirnos? Adivino la voz de la madre esperanzada, y la del padre cauta, como poniéndose a la defensiva porque se teme lo peor. - He conocido a un chico. Es algo mayor que yo, pero quiero intentar ser feliz con él. Desde mi posición, veo los pies del padre yendo de un lado a otro de la habitación. - Aquí no grites. No es el sitio. Veo los pies del padre saliendo acelerados de la habitación, seguidos por los de la madre. Encargo a Lourdes seguir su historia. Unas horas después, me informa de que se ha acercado al chico. Se llama Manu. Un hermano ha venido a verlo al rato de abandonar yo el hospital. Le ha entregado unas fotos, un peluche, y cincuenta euros. Conforman el finiquito de Manu en casa de sus padres. 18 años de vida reducidos a tres elementos. Gracias por sus servicios. Le han encargado al hermano anunciarle que se decreta condena de olvido, ruptura de lazos sanguíneos, alguien está naciendo de nuevo a esta hora. Retorcido de dolor, pero naciendo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

KIDS: MGMT

"No children were harmed in the making of this video", "ningún niño fue dañado en la creación de este vídeo", así que podéis estar tranquilos. De hecho, quizás lo único concluyente de las imágenes que verás en él videoclip es que siguiendo las palabras goyescas de que el sueño de la razón crea monstruos, en la infancia, la razón aún sueña, aunque en este caso quizás excesivamente.
 
                                       
Por otra parte, la letra de la canción, en su mayor parte, me recuerda al Árbol Generoso (The Giving Tree), de Shel Silverstein, en el que leíamos sobre la relación entre un niño y un árbol, en la que aquél cada vez necesita más cosas de éste, hasta que finalmente hace su vida, y sólo retorna a él cuando ya sólo necesita un espacio tranquilo para morir. Vamos a ver la letra, y en ella podremos ver muchos paralelismos entre el cuento y la canción:
1-YOU WERE A CHILD CRAWLING ON YOUR KNEE TOWARD IT
ERAS UN NIÑO ARRASTRÁNDOTE SOBRE TUS RODILLAS HACIA ELLO
Ésta es la imagen de un niño que se arrastra hacia lo que quiere conseguir. Ya está en la vida y su misión es "conseguir cosas". Al mismo tiempo, la vida de cualquier ser humano puede convertirse en metáfora de la humanidad, o mejor dicho, de las diferentes etapas de la raza humana, desde que caminaba encorvada, hasta hoy en día, y en aquellas primeras fases, se mostraba ingenua, llena de miedos y supersticiones, pero con el mismo fin que hoy en día: ir descubriendo el mundo. Porque si os fijáis: el niño tiene y pasa miedo, pero ello no es óbice para que corra al peligro y siga "descubriendo".
2- MAKING MOMMA SO PROUD
HACIENDO QUE MAMÁ ESTÁ TAN ORGULLOSA
Porque nadie le gana a una madre en orgullo hacia un hijo; el árbol generoso seguro se sentía igual, con todo lo que le dio al niño, y todo lo que supo vivir a través de él. Mamá, madre-tierra sabe darnos todo lo que necesitamos, y supongo estaría orgullosa cuando utilizamos sus recursos de manera responsable.
3- BUT YOUR VOICE IS TOO LOUD
PERO GRITAS DEMASIADO
Pero claro: eres un niño, eres un ser humano. Gritas demasiado, pides demasiado, exiges demasiado.
4- WE LIKE TO WATCH YOU LAUGUING
NOS GUSTA VERTE REÍR
Y  a nosotros, como padres, nos gusta que disfrutes, aunque...
5- YOU PICK THE INSECTS OFF PLANTS
COGES LOS INSECTOS DE LAS PLANTAS
aunque parece claro que destruyes y sigues destruyendo el ecosistema.
6- NO TIME TO THINK OF CONSEQUENCES
SIN TIEMPO PARA PENSAR EN LAS CONSECUENCIAS
porque como generación, nunca nos da tiempo a pensar en las consecuencias de nuestro comportamiento con el planeta tierra, pero sí que es visible la huella del hombre en ella desde la perspectiva histórica. Y ya es sabido que el género humano no se ha portado demasiado bien con madre tierra.
De hecho, el hombre debe en un principio "neutralizar" los monstruos que habitan la tierra para poder vivirla, pero sin excederse, de ahí la frase del principio que muchos atribuyen erróneamente a Mark Twain, pero que pertenece a Nietzsche: "HE WHO FIGHTS WITH MONSTERS MIGHT TAKE CARE LEST HE BECOMES A MONSTER". (Aquel que luche con monstruos debe cuidarse de no convertirse en otro monstruo).
7- CONTROL YOURSELF, TAKE ONLY WHAT YOU NEED FROM IT
CONTRÓLATE, TOMA SÓLO LO QUE NECESITES DE ELLA,
Es la misma moraleja que la que encontramos en The Giving Tree...
8- A FAMILY OF TREES WANTING TO BE HAUNTED
UNA FAMILIA DE ÁRBOLES QUE QUIEREN SER HABITADOS
Porque según cualquier filosofía naturalista, la existencia de la naturaleza, el medio ambiente y la del  hombre no son incompatibles, como la relación entre el niño y el árbol tampoco lo era.
9- THE WATER IS WARM BUT IT'S SENDING ME SHIVERS
EL AGUA ESTÁ TEMPLADA PERO ME PRODUCE ESCALOFRÍOS
Una clara alusión al eterno inconformismo del ser humano
10- A BABY IS BORN CRYING OUT FOR ATTENTION
NACE UN NIÑO QUE RECLAMA ATENCIÓN
Desde el primer instante de vida, lloramos para pedir, después perfeccionamos la técnica, pero siempre para seguir pidiendo.
11- THE MEMORIES FADE, LIKE LOOKING THROUGH A FOGGED MIRROR
LOS RECUERDOS SE DESVANECEN COMO SI MIRÁRAMOS A TRAVÉS DE UN CRISTAL EMPAÑADO
Y olvidamos todo lo que nos dan, y a todos los que nos han dado. Esto es egoísmo, esto es el ser humano.
12- DECISIONS TO DECISIONS ARE MADE, BUT NOT BOUGHT
LAS DECISIONES SE TOMAN, NO SE COMPRAN
13- BUT I THOUGHT THIS WOULDN'T HURT A LOT
PERO PENSÉ QUE ESTO NO DOLERÍA MUCHO
14- I GUESS NOT
SUPONGO QUE NO
 
y así llegó un nuevo ser humano a la tierra, porque cada vez que uno llega, a alguien en otro punto del planeta, se le dibuja una sonrisa. Cuando nace un niño, una abuela rememora, una madre sustituye el líquido amniótico por agua de futuro, un padre se sonroja sabiendo que ya no es él, ahora es más. Y ocurre más: el niño abandona un hábitat que hasta ahora le era cómodo: el del vientre de su madre, y llora y llora, algunos hasta la desesperación. Lo están viviendo ahora cuatro personajes que solían aparecer por este blog.
Porque nació Manuel, nombrado así por ser el primero, el que anuncia una vida nueva. El que cierra el telón de lo ya ocurrido, ya negado, y a veces, olvidado.
Manuel llora en la noche. Parece no conformarse con nada. A Mike no le molesta. Es su hermano, y cuando está calmado lo mira en su cunita, porque Mimi no le deja tenerlo en brazos demasiado tiempo. Mike ha olvidado su antigua vida, ha olvidado a la madre que nunca quiso tener, ha olvidado a Laura, la única chica que lo ha hecho sufrir, y sus proyecciones de futuro las copan todas ese niño que a veces lo mira con los ojos de par en par.
Manuel llora cuando su padre lo coge. Michael tiene miedo. Siente que a pesar del llanto, su hijo lo necesita, y lo necesitará, y por primera vez se inventa a Dios, e incluso habla con él, para pedirle, claro, y le ruega que le dé muchos años de vida, para ver cómo el ser que tenía prisa por salir, se inventa también una vida feliz.
Mimi, la madre, se desespera por ese llanto eterno. Se pregunta qué hace mal. Se culpa y se fustiga.
Lo cierto es que a pesar de que el ambiente parece enrarecido por el llanto inconsolable de Manuel, se están fortaleciendo los hilos entre los cuatro. Mimi es más mamá de ambos y más mujer de Michael. Michael es más humano, más cercano, está menos centrado en sí mismo, y ahora es más papá, también de Mike. Mike es más hijo y más hermano.
De hecho ha sido él quien le ha puesto un poema a Mimi y a su padre en la cocina, con letras grandes, y de colores, de ésos que vas a leer seguro cuando pases a su lado.  Shantalla, Masaje para niños. Frederick Leboyer.
Las semanas que siguen al nacimiento
son como la travesía de un desierto.
Desierto poblado de monstruos:
las sensaciones nuevas que desde adentro
se lanzan al asalto del cuerpo del niño.
Después del calor del seno materno,
después del loco abrazo que es el
nacimiento,
la soledad helada de la cuna.
Y luego surge una fiera,
el hambre,
que muerde al bebé en las entrañas.
Lo que enloquece al desdichado niño
no es la crueldad de la herida,
es su novedad.
Y esa muerte del mundo circundante
que le da al ogro
proporciones inmensas
¿Cómo calmar tal angustia?
¿Alimentar al niño?
Sí,
pero no solamente con leche.
Hay que tomarlo en brazos,
hay que acariciarlo, acunarlo,
y masajearlo.
Hay que hablar a la piel del pequeño,
hay que hablarle a su espalda,
que tiene sed y hambre,
igual que su vientre.
En los países que han conservado
el sentido profundo de las cosas
las mujeres saben todavía esto.
Aprendieron de sus madres,
enseñaron a sus hijas,
este arte profundo, simple,
y muy antiguo,
que ayuda al niño a aceptar el mundo,
y lo hace sonreír la vida.
 
                                 
EL ÁRBOL GENEROSO