lunes, 21 de abril de 2014

PARAÍSO: DVICIO

Si éste ha sido para ti un lunes terribilis de vuelta al trabajo, o de procesión en las carreteras para volver a tu ciudad, te propongo endulzarlo con un poquito de DVICIO, una banda madrileña que está sonando con su Paraíso.
Andrés, Luis, Nacho, Martín y Alberto fundaron hace tiempo un grupo que se llamó Tiempo Límite, con canciones como Balones y Piedras, o Porque la vida se me fue. El más suertudo fue el vocalista, Andrés, que acompañó a Carlos Baute en su gira por Latinoamérica en 2013. Al fichar por Sony, Tiempo Límite se ha renovado y ahora se llama DVICIO, y los que antes hacían covers a Katy Perry...
  o a Avicii...
  Ahora pueden presumir de éxito propio con su canción Paraíso:
 Estaremos atentos al estreno del videoclip oficial para el próximo jueves 24 de abril. Con esta canción han vuelto a la rutina muchos de los que siguen soñando con cambiar su vida, y algunos de los que pretenden ir más allá de una simple relación de noviazgo, como le pasa a Mike, el novio de Laura, que no ha encontrado ni la aprobación del que será su futuro suegro, Gustavo, ni la de su futura suegra, Sonsoles. 
Mike quiere tanto a Laura, que no es capaz ni siquiera de culparla en secreto por tal rechazo, ya que fue ella la que una vez por San Valentín montó en cólera acusando a Mike de haberla abandonado, lo que puso a los padres de ella en pie de guerra, y aún no han salido del mismo estado, después de que Mike pidiera excusas, explicara que tuvo que irse a ver a su mejor amigo, que se había roto la pierna, y después de hacer reverencias, y comprar amapolas, margaritas y azucenas, Mike sigue siendo un novio rechazado por los padres de ella. 
Imaginaos que Sonsoles esta vez es Alaska y para la ocasión se mete en esa falda que no le cabe en el cuerpo, se alisa el pelo, se pone una sombra de ojos infinita, y le advierte a su yerno de que lo suyo con su hija tiene que acabar, Antes o Después:
   Sonsoles le dice en su cara al pobre chico que no tiene vergüenza con esa manera de hablar tan chulesca, que sus discursos son tan rimbombantes que no se los cree. Que las cosas se demuestran con hechos, no con palabras, y que él no sabe nada de la vida, le afirma ella muy experimentada, que el amor es cosa de jovencitos, pero que eso se pasa. Además tú vives en Madrid, y ella está aquí conmigo en Benidorm. Pero mamá, quizás yo pueda irme a estudiar periodismo a Madrid, con la tita. Calla, niña. Tú te quedas aquí conmigo, y a ti, niño, te lo puedo decir incluso con subtítulos en chino, que te vayas olvidando de ella, porque vaya pinta de macarrilla tienes, aunque la verdad, eres bastante simpaticote, no sé yo, demasiada labia para tener tan pocos años. Dime tu nombre, y tus apellidos. ¿Cómo? ¿Michael Duckworth O'Donson? ¿Vosotros sois los que salisteis en la tele? ¿Tu madre es aquella mujer a la que...? Cuéntamelo todo, pero has de saber que esto tiene que acabar antes o después. 
Lo bueno que tiene Mike es que le resbalan los rechazos y los prejuicios de sus suegros. Sabe que no hay flores para ella, ni vino para él. Por eso la espera cada fin de semana en Madrid, y la acompaña a la Gran Vía. Laura disfruta del juego, enfundada en sueños de ser una gran estrella, yendo a todos los estrenos de este Paraíso del que disfruta del amor que Mike le ofrece, de los lujos, y de que aunque no sabe cantar ni actuar, pronto será una gran periodista deportiva, como Sara Carbonero. Disfruta igual de que por una vez su padre y su madre, que no se hablan desde la prehistoria, se hayan puesto de acuerdo en algo, y disfruta de que se la disputen, entre Valencia y Madrid.
- ¿No habrás perdido la virginidad? - pregunta Sonsoles, sobresaltada.
- No, mamá, no te preocupes, que aún no me ha llegado el momento.
Risitas.
- Tú no estás enamorada.
- Ay, mamá, ¿ y tú qué sabes?
- Porque te he parido, hija, porque te he parido.
Hoy lunes, antes de regresar a Benidorm, Mike ha llevado a Laura al estreno de The Amazing Spiderman, que cuenta con la espectacular banda sonora de It's on Again, una canción en la que Alicia Keys se acompaña de Kendrick Lamar, con su "flow", y del hombre de moda, Pharrell Williams.
                             
Alicia Keys, por cierto, está guapísima, ¿no crees?
Laura había sido invitada por su tita, con la que compartía el nombre, pero no el marido, a salir por ahí a tomarse un helado en El Retiro, pero Mike insistió en que quería pasar las últimas horas de esta Semana Santa a solas con ella.
Pasaron rápidas y sin gloria. Mike enloquecía por hacerle el amor a esa chica guapa de ojos color verde O'Donson, y ella se hacía de rogar. Una vez más. Y una vez más terminaron su romance casi semanal en la estación de Méndez Álvaro, donde las parejas se encontraban siete lunas después, o se decían adiós hasta que la luna fuera nueva, o simplemente se encontraban por primera luna, o se decían adiós para no volverse jamás a ver las lunas. Laura, en cambio, adornada de besos de Mike en las mejillas, se quedaba pensando en que si seguía utilizando autocares para desplazarse, jamás se encontraría con un futbolista. Debería coger el AVE, que es mucho más rápido.
Laura se mete en el autobús y sonríe a Mike. El chico tiene nueve lágrimas acumuladas en la garganta, que son los días que quedan para que llegue el puente de mayo. Recuerda que ahora debemos estudiar duro, le recuerda ella, que la selectividad está a la vuelta de la esquina. Y cuanta mejor nota saque, más posibilidades tendré de estudiar periodismo aquí en Madrid.
Al autobús se lo traga un túnel de la M30, y Mike camina desconsolado a casa. Mimi lo recibe con un beso, y un estás seguro de que te quiere, mira que yo quiero lo mejor para ti.
A Laura se la traga el sueño y la modorra del retorno a casa, y la invitación de su tía a tomar helado con su marido, un último pensamiento tonto antes de que Morfeo la secuestre de pies y manos...
                    

Y en aquel sueño lila de Laura, las luces estaban apagadas, el cuarto era también destino paraíso, y la voz de su tía sonaba a secreto.
- Mañana nos compramos tres helados, uno para cada uno, y si nos damos besos tu tío y yo, no te sonrojes, que tampoco somos tan viejos.
- Tita...
- ¿Tú vas a besar a tu novio?
- No.
- Ay, qué rara eres.
Entonces, en el sueño lila, el marido de su tita Laura, al que le había tocado un helado de chocolate, se giró hacia ella, también Laura, y metió sus manos en la esquina del colchón donde dormía, le lamió la punta de la nariz de chocolate, y metió sus manos gigantes en sus axilas, notó que las manos gigantes eran peces de colores aún más gigantes, ballenas, que le adormecían el cuerpo, que le hacían sentir tobillos, costillas y nalgas como si fueran el mismo miembro. Los dedos acuáticos del tío Luis habían formado un paraíso color lila.
La tía Laura miraba complaciente ante el capricho de la niña mimada, convertida en un océano de luces decadentes. Laura se retorció y le devolvió la guerra hasta que uno de ellos, no se sabe quién, pidió paz para contemplar la fluorescencia plástica del techo de aquel cuarto color lila.
Laura durmió siete noches, bajando órgano a órgano con las manos acuáticas de Luis. Descubrió su favorito cuando sintió una boca entre sus ingles, y le pidió al hombre del helado de chocolate, que su boca quería otra boca, y así Laura llegó a Benidorm y el sueño lila se tornó azul mediterráneo.
La pobre Laura no sabía qué hacer con aquella costra pastosa que le había salido mientras dormía. Su madre, Sonsoles, que esperaba en el andén número tres, llamó a Mike, para preguntarle qué demonios le había hecho a su hija que había llegado como drogada.
- Su hija ya no es una niña; es una mujer. Sólo le doy el paraíso, señora.
 
                                                                                                                  

sábado, 19 de abril de 2014

A TI, A MÍ, Y A TI TAMBIÉN

G eneralmente, yego tarde a todos sitios. A ti te konoci tarde, pero me enkanta akello de mas vale tarde que nunca, y kien no se konsuela es porke no kiere. Yo ya si tengo kien me eskriba, pero no dejan de atormentarme los cien años de soledad que me pueden dejar eladas las rodillas si continuo con mi mania de llegar tarde a todos sitios, y sobre todo de no ir por pura cobardia. Mi biografía es breve y se podría escribir con k de kobardia: llegué tarde al boom inmobiliario, a los 3000 euros de la tierra prometida de Zapatero, a las curas, a los despertares, y tambien a ti, klaro, pero e prometido no lamentarlo mas. A tus cien años de soledad, tuve que sumar diez años mas en los que no me permiti mas que beber de W.C.Williams, Poe, y los demás. Estuve a punto de escribirle al general, pero empecé a practicar te quieros a los que me rodean y hasta entonces no me permití volver a escribir.
 
A sí que me imagino, que aún no es tarde para que hablemos, tú, yo, y tú también. A ti, perdóname que no te nombre, porque tú lo hiciste también, no sé cuántas cosas te debo. Te debo un pueblo, te debo formas de sentir, te debo mi fe en el amor infinito, te debo mi fe en que es posible aunar lo popular con la literatura. Te debo ciento y un cuentos que me leí  sin parpadear, esperando con paciencia, a saber que lo mejor, estaba por venir. Y que una vez llegó, cuando se vaya, voy a intentar no llorar, sino sonreír porque pasó. Fíjate que el otro día escribí aquí un cuento basado en uno tuyo, sabiendo que te estabas muriendo, pero no sé cuántos te acompañaron en el dolor, si lo hubo, porque yo sólo he intentado revivirte estos días, no pensar en tu dolor, si lo hubo, porque me es más fácil no pensar a los moribundos, ni a los muertos. Te debo la contundencia de las ideas; te debo leer tus libros sin que me preocupe el argumento, prefiriendo perderme en la genialidad de cómo tus visiones cotidianas primero entraban en tus sentidos, y luego los devolvías al mundo envueltos en magia. Pura magia. De ti aprendí a definir la muerte, y saber que sí que es tramposa, un ser que nos han puesto ahí en medio sin que nadie nos haya pedido permiso. Pero claro, ni mucho menos aprenderé a hablarle de tú a tú como tú sabes hacerlo. De ti aprendí a no esconderme de mis gustos, a no rechazar lo popular para parecer o ser más intelectual, qué más da si son atributivos.
 
                               

 
B iajar para poder oler las fantasías y tocarlas con mis propias manos fue una de las acciones menos cobardes que he cometido. Me faltó tiempo y valentía para ver de cerca el Magdalena y sentir que el amor puede gritarse a pleno pulmón, para que rebote eternamente entre Fura y Tena. Me faltan también muchas lecturas para hinchar esta lengua y que se me salga de su pellejo. Me faltan ganas de creerme que los estudiantes odien la lengua porque sea muy exigente. A las personas exigentes también se les ama, y mucho. Pero hagamos un tratado, aunque sea por hoy. Dejemos la j para la monja y el hereje, para los jemidos y el jinete, por si me mojo y nos juntamos. Dejemos en cambio la g para el gato y sus siete vidas, que no muera en  gerras ni de cien años, y escuche tus historias al son de una gitarra. Que se beba gota a gota mis miedos a los gusanos. Ése será el tratado entre la j y la g. Ke la letra k se kede con las guturales, y la c con las interdentales. Y que el tratado entre la v y la b no sea salomónico, sino icónico. Ke las kosas grandes se las lleve la b, y las insignificantes la v. Así no será lo mismo ver el vaso medio vacío, que ber el baso medio yeno. Ke la h termine casándose con la c, y nunca más se quede sin boz. Pero qué más da, si en Macondo ya se inventaron el nombre de las cosas, y yo sí ahora tengo quien me escriba.
O puedo hablarte a ti, que sabes que lo conocí a él mejor gracias a ti, y decirte que hay amores que reverdecen en otoño, y que pasará esta horrible primavera. En jueves santo tuvo que morir, y en jueves santo nací yo; aún no sé quién resistirá al mes más cruel. Aunque hay amores que se vuelven resistentes a los daños, ya lo sabes, y a los recuerdos frágiles.
                                                HAY AMORES
 
 
Allí en el valle del río Magdalena es donde quiero que me cantes aquello de llévame donde estés, llévame, que cuando alguien se va, el que se queda sufre más.
                                  LA DESPEDIDA
                         
y que después de los adioses me voy a quedar de tus trece líneas para vivir, con dos de ellas, para mí, ¿me las prestas?
Me quedo con la tercera, que aún tengo que aprender que sólo porque alguien no te quiera como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser. Ya me sé la teoría, pero me falta un poco de práctica, pero ya te he dicho que llego tarde a todos sitios.
Y me quedo con la séptima, con quienes no somos nada para el mundo, pero sí somos un mundo para otros.
                        

EL MEJOR POP/ROCK BRITÁNICO DE 2014

Nos seguimos preguntando cuál es la causa por la que salen tantos y tan buenos artistas del Reino Unido, y por mucho que intentemos entenderlo, a veces es difícil encontrar un motivo exacto.
Si viajas a Londres, el West End es un distrito en el que destaca el entretenimiento, y la cultura no como parte de la vida, sino como forma de vida. El Piccadilly Circus, los teatros, el Soho y Chinatown, conforman una especie de Gran Vía a lo grande. Los musicales de Webber, la Royal Opera House no son circunstanciales; es cultura arraigada muy por encima de modas y tendencias políticas, e incluso de intereses financieros.
                        
Royal Albert Hall
En Londres hay varias orquestas y salas de conciertos, como Barbican Centre, o el Royal Albert Hall. La discográfica EMI tiene su sede en Londres. Earls Court, el Wembley Arena y O2 Arena se abren para los grandes conciertos de pop y rock. Añádele el festival Wireless Festival. En Londres nació el Hard Rock Café, y en los Abbey Road Studios los Beatles grabaron su primer disco. E igual vinieron Elton John, David Bowie, The Who, The Police, The Cure, Phil Collins, o grupos de música punk como Sex Pistols.
Es como si Londres se supiera responsable de la renovación de la música, y los grandes artistas van allí a parar, pues igualmente hay una mezcla pseudo global con otros países que han pertenecido al Imperio, y ahora a esa alianza anglosajona llamada Commonwealth.
Otra causa del triunfo constante puede ser la lengua. Una lengua monosilábica, con mayor número de sonidos que el español por ejemplo, es fácil o más fácil convertirla en música, por no decir que el inglés es la lengua global.
El caso es que la aportación de británicos al mundo de la música, ha sido muy importante en los últimos meses, por eso quería dedicarles mínimo una entrada, ya que son muchos, y no caben todos:
1- Una banda que se autodefine de rock, y ya con bastante historia (desde 2004) sacan este mes de abril Down, toda una canción anuncio, en formato vinilo 7.
                                               
2- Los mucho más comerciales (y populares) The Wanted terminan de promocionar su disco Word of Mouth con este sencillo, Glow in the Dark, y un videoclip en el que vemos a los chicos pasárselo muy bien antes de su supuesta separación por un tiempo. ¿Será estrategia comercial?
  3- Entre lo más puramente artístico y lo más comercial, Rita Ora se situaría en el segundo extremo de la balanza. La modelo, actriz, cantante, y de todo es de procedencia kosovar. Lo mismo le quita la camiseta a Zac Efron haciendo de presentadora, que sale con un nuevo clip, producido por su novio, Calvin Harris: I will never let you down.
  4- Pero si hay una banda que se lleve el gato al agua por estar realmente en boga, ésos son Clean Banditt, con su estilo normcore (extraordinariamente normales). Su éxito Rather Be, ya tiene sucesor, y se llama Extraodinary, esta vez junto a Sharna Bass. El álbum New Eyes es uno de los éxitos del año. 
 
    5- Y es que entre tanto artista conocido, el secreto está en apostar por voces nuevas, como la de Louisa Rose Allen, que está Holding onto Heaven.       
 6- Y entre las voces con más experiencia, está la de Calvin Harris, que esta vez sí pone la suya para esta pretendida canción del verano. Unas veces se acierta y otras no. 
   7- Lo de que Coldplay entre en el reino de los grandes clásicos es algo que los puristas se lo van a poner complicado. Mientras tanto, ellos siguen a lo suyo; el álbum nuevo se podrá comprar a partir del 20 de mayo, aunque ya lo puedes tener en itunes. Finalmente son sólo 9 temas en los que no está Atlas, ni tampoco la voz distorsionada de Chris Martin.

                                      
8- Otro de los clásicos es James Blunt, que se inspira para inscribir sus canciones en su residencia de Ibiza. En este caso, el eterno romántico se va a disfrazar de mujeriego o viceversa para presentarnos el segundo sencillo de Moon Landing: Postcards. Si miras el vídeo, podrás ver cómo sigue usando y abusando del You're Beautiful, o parodiándose, según se mire.
  9- Si Estados Unidos presume de Imagine Dragons, el Reino Unido ya tiene sonido con marca indie rock: se llaman The 1975, son cuatro, y vienen de Manchester, ¿te suena? Settle Down es una canción con una letra y un videoclip bastante enigmático, sobre los que he de confesarlo, aún no he entendido mucho. Cuidado con sus fans, que no perdonan una.
   10- Hay otros que por puro mimetismo podrían parecer británicos, pero no lo son. Hablo de 5 Secons of Summer, un grupo australiano de Sidney, teloneros de los sí británicos One Direction. No quieren que se les llame boy-band, aunque no es bueno no aceptar la realidad. Las etiquetas son lo que son, por mucho que se pongan las camisetas de sus compatriotas ACDC, o bandanas rojas al estilo Bruce. She Looks So Perfect les ha dado fama en todo el mundo.
    Pero mi mejor descubrimiento personal, de momento, sigue siendo Tom Odell, cuya canción Another Love me ha impresionado, y me parece tan desgarradora como Impossible de James Arthur. Hoy voy a dejarte aquí Can't Pretend, otra de mis favoritas, una canción gótica y de atmósfera tan escalofriante, que recuerda a Bowie o Winehouse.
                                                     
                                                                              
                                                                                                             

jueves, 17 de abril de 2014

COUNTING STARS: One Republic

Aquí tienes a la otra candidata para canción del invierno 2014; ya sabes que éste es un título honorífico jamás entregado en el mundo mundial, y necesito tu colaboración votando una sola vez en la barra derecha que hay en este blog. Y digo una sola vez porque yo ya he intentado hacer trampa, pero no me ha dejado.
Existe una versión muy curiosa de la canción, creada por Skylar Astin, para el episodio City of Angels, de la serie Glee:
   Pero nada puede superar a la perfección de la original, que ni siquiera necesita vídeo musical para ser presentada. 
Últimamente no he podido dormir, por estar soñando con las cosas que podríamos ser. Pero baby, he estado rezando mucho, digo que ya no cuentes dólares, pues vamos a estar contando estrellas.
¿No crees que de repente ha cambiado la situación económica de esta pareja, o quizás es que han cambiado de objetivo?
Veo esta vida como una liana que se mueve, y en mi cara hay señales que parpadean. Si lo buscas, lo has de encontrar. Soy viejo pero no tanto; soy joven pero no tan valiente; y no creo que el mundo esté vendido, sólo hago lo que nos han pedido.
Ahora sabemos un poco más de la voz que habla: considera la vida como un difícil camino que hay que subir, y trepar, y que además es peligroso (puedes caer en cualquier momento), y en su caso, a mitad de camino, cuando no es ni joven ni tan mayor, parece haber encontrado la razón de su existencia. Aún no sabemos que es, pero parece que sí puede esperar algo de la vida (el mundo no está vendido).
Siento algo muy bueno, haciendo lo incorrecto; siento algo muy malo, haciendo lo correcto. Podría mentir, no podría, podría mentir. Todo lo que me mata me hace sentir vivo.
Parece que lo correcto sería seguir trepando por la liana y hacer lo que se le ha pedido, pero acaba de darse cuenta de que hay cosas "incorrectas" que lo pueden hacer sentir bien. Parece entonces que la canción presenta un dilema moral entre lo que debe hacerse y lo que no.
Pero, ¿qué es lo que lo mata? ¿Lo irracional? ¿Lo políticamente incorrecto? ¿Las drogas?
Siento el amor, y siento que quema, al final del río una vuelta te espera. Esperanza es una palabra de nueve letras. Coge el dinero y míralo arder. Soy viejo pero no tanto, soy joven pero no tan valiente, y no creo que el mundo esté vendido, sólo hago lo que nos han pedido. Todo lo que me ahoga me hace querer volar.
Ahora está aún más clara su apuesta por lo irracional, aunque sabe que al final habrá consecuencias (te espera una vuelta al final del río). Creo que el autor está cogiendo las riendas de su vida, y se va a atrever con cosas que lo van a hacer sentir mal, pero es su apuesta. Es su elección; simplemente está viviendo. La otra opción habría sido solamente dejarse llevar, y hacer sólo lo que se esperaba de él.
Toma ese dinero y míralo arder. Hundidas en el río están las lecciones que aprendí.
1-La crisis "existencial" que refleja la canción, le ocurre a muchos treintañeros cada x tiempo. Pienso por ejemplo en Vanessa, una chica de treinta y pocos, que dejó su buena posición en la empresa para irse a Nueva York, por un amor que encontró. Cuando volvió, la readmitieron, pero despertó muchos recelos. Su trabajo es un nido de serpientes donde todo el mundo intenta trepar. Ella se pasa las semanas viviendo para su trabajo, aunque de vez en cuando se da un respiro, y siente cómo la irresponsabilidad la hace sentir viva.
2- ¿Y qué me dices si de lo que hablamos en realidad es de juegos, de apuestas? Una fila de tres estrellas en un casino forma un jackpot. Puede que esta pareja esté atravesando problemas económicos, y que su última solución sea "quemar" el dinero que les queda en el juego.
3- Puede que de lo que hablemos sea de una relación separada por la distancia. Él pierde el sueño, imaginando como sería la vida si pudiera ir a verla. El dilema es el mismo. ¿Se gasta todo su dinero en ir a verla? ¿O sigue soñando con ella?
4- ¿Y qué ocurre si Ryan Fedder va a La Voz y estropea todas las interpretaciones anteriores? Pues bien, él lo redujo todo a decir que la canción iba sobre los problemas económicos que él y su mujer tenían al principio del matrimonio, y que sabía que algún día dejarían de contar dinero, para poder contar estrellas.
Diga lo que diga el autor, la canción parece encerrar algo más que eso, así que puedes quedarte con la interpretación que más te guste, o tener la tuya propia :)
      
El videoclip es para echarle de comer aparte. No parece más que la parodia sobre una especie de "iluminado"  que le está comiendo el coco a la gente. Y claro, al final las cosas caen por su propio peso. Por eso, ésta es la canción favorita de Vanessa, así que espero que haya votado por ella, porque de vez en cuando le gusta contar estrellas, y no dinero, y porque le ayuda a saber a qué tipos de hombres no le gusta acercarse. A los iluminados: a los que te prometen darle sentido a tu vida, porque tú no has sido capaz de encontrárselo. A los que se creen una especie de representantes de Dios en la tierra que han de guiar tu camino.
Y no me digas que la comunicación entre pisos no es bestial. Últimamente hemos visto gente que cae y te contagia unas ganas tremendas de sexo, otorgándole vida propia a tus zonas erógenas (turn down for what), aunque todo puede ser mentira, como cuando se desenmascara al supuesto taumaturgo, y uno de los concurrentes cae al sótano donde la banda se encuentra actuando.
Las caídas de este tipo son una pesadilla recurrente para mucha gente. Sí, puedes verlo raro, pero yo a veces sueño con que los vecinos de arriba se van a caer en mi piso, y todos nos veremos las caras haciendo lo que estábamos haciendo, como si fuera el volcán de Pompeya.
Lourdes, para no ir más lejos, tuvo una madrugada de escándalo el otro día. Primero despertó, con una resaca de record, y al ver a su amiga Sonsoles con el brazo encima del pecho de su chico, puso el grito en el techo y en el suelo, y sin atender a raciocinios, sacó a su pobre amiga de la cama, a la que había llegado de forma involuntaria, le buscó la ropa para que se largara inmediatamente de su pisito de aloe vera. Y así lo hizo, sin dejarla siquiera peinarse.
Lo peor vino después cuando se hizo la dormida, y vio como Raúl chateaba con Ashley con su propio móvil:
- ¿Ya os habéis despertado?
- No, aún no. Yo soy Raúl.
- Ah, perdón.
- No te preocupes. ¿Querías algo?
- No, sólo preguntar.
- ¿Y tú cómo estás? ¿Con la misma resaca? :)
- No tanto. Yo aguanto más.
- Eres una mujer fuerte.
- Y tanto. Y eso que no me has visto.
- Te veo en el perfil.
...
Lourdes despertó por segunda vez. Agarró el móvil que Raúl tenía en la mano y escribió: ¿te aburres? pues vete a Parla, a mamarla.
Seguidamente, encogió sus piernas para después estirarlas y catapultar al hombre de la barba perfecta fuera de la cama de aloe vera. Y por supuesto lloró, lloró sin consuelo, o sí, porque Raúl, después del enfado inicial, y a través de una paciencia infinita, pudo volver a la cama, donde Lourdes soñaba despierta que Ashley y él se le caían encima del piso de arriba, que habían roto el suelo al hacer el amor de manera tan salvaje.
Tranquilízate, Lourdes, cierra los ojos, piensa que estás nerviosa, y vamos a contar estrellas...
                          
pinceladasdepensamientos.blogspot.com
                              
 
 
                           

miércoles, 16 de abril de 2014

FUTURIBLES (O NO TANTO)

Ponchito se nos muere. Ponchito se nos va. Con sólo cinco años, la enfermedad lo atraviesa de arriba abajo de izquierda a derecha sin apiadarse de ninguno de sus órganos. Dicen que los moribundos luchan por aferrarse a la vida, pero el pobre Ponchito tiene más bien cara de rendido, de un dejarse llevar que ahora es plácido, porque los doctores lo han sedado para que no sufra el pobre mío.
Los padres andan inquietos de la habitación al pasillo, del pasillo a la habitación, sin probar apenas bocado desde hace varios días. La extensa familia de Ponchito hace que los dolores a veces pasen un tanto desapercibidos entre tanto ir y venir. En otras ocasiones, Mercedes, la madre, pega dos palmadas y se despide de todas las visitas de golpe, quedándose solos los tres: Juanito, el padre, Ponchito, y ella. Entonces el dolor se extiende de mirada a mirada, a veces se cruzan y se abrazan, otras se evitan, porque el dolor deja de ser compatible. Pero siempre las miradas terminan en Ponchito, en lo que pudo ser y no fue.
Juanito y Mercedes tuvieron un hermoso bebé en 2009. Lo llamaron Pablo, pero cuando salieron por primera vez a la calle, ni los padres primerizos, ni la extensa familia, tuvieron el detalle de llevar ropa de abrigo para el bebé. Estaban en pleno agosto, y nadie esperaba una brisa tan fría como aquélla. El tío Lorenzo, siempre tan resuelto, exclamó que eso lo solucionaría él en cinco minutos, y apareció con un poncho que le compró a una mujer de aspecto andino que había en la salida del hospital. El poncho, su corta estatura, y la popularidad que le proporcionó cantar flamenco en la plaza mayor, hicieron el resto para convertirlo en un personaje popular y entrañable, que tenía que responder a un nombre del mismo calibre, así que mejor Ponchito, que Pablo.
Juanito y Mercedes se adelantaron al resto de su generación en aquello del matrimonio y la familia. No fue necesario practicarle a Mercedes la prueba del pañuelo, pues ya llevaba a Ponchito dentro. Por lo demás, los pajarillos cogieron vuelo sin saber volar, pero tampoco era necesario. Disponían ambos de una familia muy extensa para protegerlos, y un trabajo para él en la construcción, que estaba en pleno auge, y Juanito era conocido por su rapidez enyesando. Juanito pudo comprarle un Mercedes a Mercedes. Y Mercedes saboreó las mieles del matrimonio y de la crianza como si previamente hubiera estado programada para ello. Pero ay mi Dios, ahora el Ponchito se nos va, el Ponchito se nos muere.
Todo empezó con un dolor de barriga que no cesaba. Lo llevaron al ambulatorio, pero el médico de cabecera le recetó dieta blanda, consciente de la fama de los gitanos de colapsar las urgencias de ambulatorios y hospitales. Mercedes insistía en llevarlo a uno privado, que habrá que tener una segunda opinión, mientras Juanito, a punto de perder la prestación por desempleo, estuvo un tiempo cerrando los ojos, esperando a que el Ponchito se le quitara el dichoso dolor, y recuperara su voz flamenca que algún día los haría grandes. Pero la barriguita se le hinchó, y eso que el pobre apenas comía. El médico privado le mandó unas vitaminas, y el cuerpecito quebradizo del Ponchito respondió vomitando cualquier alimento que le forzaran a ingerir. Volvieron a la Seguridad Social, y le dieron cita para dos meses después, una vez desaparecida la hinchazón. Los papás y la extensa familia salieron conformes, esperando a que el Ponchito no sólo estuviera bueno otra vez, sino que también su voz volviera a despertar.
Pero no ocurrió. Mercedes se desesperó y convenció a Juanito para que se plantaran en el Hospital de la Princesa. A pesar de vivir a escasos kilómetros de Madrid, apenas habían pisado la ciudad, por lo que el anonimato sí los pisó a ellos. Y anonimato significa para dos analfabetos, desprotección. Mercedes se le puso bruta al médico, que la trató con arrogancia, y sólo el hecho de que el médico arrogante cambiara su turno, salvó a Ponchito de no tenerse que volver a Perales. Todo cambió después de la biopsia. Llegaron muchos médicos a la habitación y le hablaron de su enfermedad.
Pero poco pudieron hacer por el pobre Poncho, al que ni siquiera dieron quimio. Su madre sólo quería no verlo gritar de dolor. Y ahora el Poncho se nos va, el Poncho se nos muere, sobre todo por el cáncer, pero también un poquito por la prima de riesgo, por el boom inmobiliario, por analfabetismo, por anonimato, por desprotección, por arrogancia, por dejadez, por marginalidad, por etiquetas, por un poquito de todo. El caso es que Ponchito se nos va.
                                     


No tienen nada que ver la historia que te quería contar, con la canción que también quiero compartir contigo esta noche. Sólo coinciden en el tema elegíaco.
 Tears in Heaven o Lágrimas en el Cielo, es una balada que escribieron Eric Clapton y Will Jennings en memoria del hijo de él: Conor, que murió al caerse del piso 53 de un rascacielos de Manhattan. Es uno de los temas más populares de Eric Clapton, además de ser banda sonora para la película Rush. Hoy en día, la Biblia musical (la revista Rolling Stone) le da el puesto 353 entre las 500 mejores canciones de la historia.